viernes 28 de diciembre de 2007

La historia de Ifi

Amenábar y Juramento


Pachi:
¡Estoy re feliz!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡Se me ocurrió!
Es decir, la idea vino hasta mí. Literalmente chocó conmigo.
Esta mañana había ido a comprar canela a la dietética que queda a la vuelta de casa. Había un mundo de gente caminando, y acá nunca es como en el pueblo, en que las personas pasean. Acá sólo se corre. Todos van con mala onda, como si les dolieran los pies, y tuvieran que hacer cola en el banco. Te empujan, te chocan, te insultan... Pero a la hora de los colegios la cosa se pone todavía peor. Porque, además, está lleno de petisos orejudos, (¿no conocés esa historia? El petiso orejudo era un tipo que mataba nenitos, y era tan malo, tan malo, que cuando lo pusieron preso en una cárcel de máxima seguridad, terminó matando al gato que era la mascota de los demás asesinos. Te imaginarás lo que pasó después)
¿Por qué te estaba contando lo del petiso orejudo? ¡Ah, sí!... De repente la calle estaba llena de nenitos que tenían de todo, menos inocencia. Monstruos asesinos, enfundados en guardapolvos blancos. ¡No sabés lo que era eso! Patadas voladoras, insultos, carreras enloquecidas, etc., etc., etc., y yo tratando de sobrevivir, mientras las madres me miraban con mala cara ni bien osaba pegarle un pequeño empujón al infante de turno, para así abrirme paso. Cuestión que iba yo por allí, tratando de sobrevivir lo mejor posible, cuando una de las bestias corrió por delante mío, sólo para pararse abruptamente, (eso de que dije abruptamente no se lo cuentes a nadie, sobre todo al bruto. No sé si se enojaría porque usé una palabra culta, o porque pensaría que es un insulto) Como sea, el pibito se paró de repente, y casi me voy al piso con él. Se ve que el pequeño perverso polimorfo debía estar aprendiendo a leer, (¡lástima que además no le enseñan modales!), porque comenzó a deletrear el nombre de la calle.
“A- me- na- bar”, leyó, triunfante. Y en seguida, dirigiéndose a una mina que tenía cerca, agregó: “Mirá, mamá... Como canta el abuelo de Piti... Amenábar, Amenábar, moro de la morería, el día que tu naciste cuantos milagros había”
¡La bestia estaba recitando un Romance!
En seguida me puse como loca, y encaré a la mujer. “¿De dónde conoce el nene el Romance de Abenamar?”, pregunté con solicitud... (¿no soy culta?) Porque el moro se llamaba así, y no como la calle. Pero cada vez que lo decía bien, el pibito me andaba corrigiendo. “No, se dice Amenábar”
Cuestión, que después de mucho rogar, y cuando ya no sólo no estaba segura del nombre del moro, sino tampoco del mío, la madre me contó que en el verano solían ir a un pueblito que queda a cincuenta kilómetros, y que ahí había un paisano que conocía una millón de esos versitos. ¡Justo lo que estoy buscando!... Bueno, en realidad, justo lo que mi profe- bombón está buscando. Él quiere el Romance, y yo intento lograr un romance con él. ¿No es justo?
Como te dije, al Bruto ya me lo saqué de la cabeza. Como si fuera uno de esos piojos que pican, y vivís rascándote, lo mejor fue usar el peine fino. Porque no hay derecho a que me entusiasme, y después no me llame, ¿no te parece? Ya sé que se suponía que la que tenía que llamar era yo, pero
Ya me estoy enroscando de nuevo. No. A mí no me gusta el Bruto. No me gusta para nada. Con él jamás podría tener una charla edificante, (ni siquiera decir una palabra como edificante) A él le daría lo mismo que el moro se llamara Abenamar, o Cabildo... Y yo, a esta altura de mi vida, tengo claro que lo mío es la cultura... Sí... No voy a dejar que esos ojitos divinos, ni esos músculos re bien formados, ni esa voz increíble que tiene, ni esa forma de sonreírse cuando dice una maldad, que te hace reír el alma, me terminen obnubilando. Obnubilando, sí, que no veo el motivo para dejar de hablar como lo he hecho siempre. Porque al fin y al cabo, si soy una persona culta y me gusta hablar en forma elegante y coherente, no tengo por que mierda ocultarlo.
Bueno, ya está... Ya tengo el plan para enganchar a mi profe bombón. Un viaje hacia el pasado, que viene a quedar justito a cincuenta kilómetros de la Capital... No es mucho, ¿no? Y el Bruto nos va a acompañar, (sí, porque él me lo prometió), y va a tener que presenciar todo el romance, (y no me refiero al moro, que Dios lo tenga en su santa gloria, pero que a mí, la verdad, me importa un carajo)
Y entonces va a arrepentirse por no haberme llamado. Y yo ya sé que habíamos quedado que la que iba a llamar era yo, pero
Ya me estoy enroscando otra vez. Mejor lo dejamos acá.
Mañana te cuento
BesosIfi

miércoles 26 de diciembre de 2007

La historia de Ifi

Las vueltas de la vida

Pachi:
Lo estuve re pensando, y llegué a una dolorosa conclusión: mejor va a ser que me saque al Bruto de la cabeza, con peine fino. Por ahora sólo me gusta, y lo más inteligente de mi parte es dejar las cosas así, porque de algo estoy segura: Juan Pablo está totalmente fuera de mi alcance.

¡Ahí va otra vez el Hurón! ¿No va a dejar de mirarme las piernas?... Este se está gestionando otra piña...

Volviendo a lo nuestro... Es decir, ¡vamos!, claro que soy demasiada mina para alguien como el Hurón, pero para un potrazo como Juampi...
Si, ya sé: doy más vueltas que una calesita. Disculpa. Estoy un poco bajoneada.
La otra noche la habíamos pasado tan bien hablando gansadas, que me había hecho ilusiones de que, al menos hoy, Juan Pablo me iba a llamar. ¡Pero nada!
Y es que, la verdad, la verdad, el Bruto tiene chicas como yo a montones. No soy demasiado ¡guau!, y, seamos sinceras, a pesar de que últimamente me mato con la dieta, los rollos no desaparecen. ¡Vamos!, que si me cayera en una pileta, (piscina), no necesitaría de salvavidas para salir a flote.
Para colmo, esta mañana, mientras viajaba en el subte, (=metro), decidí comprobar lo que me había dicho Juampi. Busqué un chabón cualquiera, ninguna belleza, pero tampoco un monstruo, con cara de estudiante, (una de las estaciones se llama Facultad de Medicina, pero ahí también están la de Económicas, y la de Odontología, por lo que no es difícil encontrar decenas de pibes así en cada viaje) No tardé ni cinco minutos en seleccionar un buen candidato, y, como me dijo el Bruto, comencé a mirarlo como si fuera un bombón de esos cubiertos de crocante y con una almendra en el medio. O un helado de Volta, (¡no sabés! Ahí hacen unos helados tan ricos, y con tanta crema, que engordás cinco kilos sólo por mirar la lista de gustos)
¡Ves como enseguida me sale el alma de gorda! ¡Con esto de la dieta no pienso más que en comida!!!!!!!!!
(Mentira. Me la paso pensando en el Bruto, pero prefiero no darme manija)
Cuestión que estuve tres estaciones mirando al tipo. Y cuando ya llegábamos a la cuarta, por fin él me sonrió.
Primero me asusté, y miré para otro lado, (¿no soy una boluda?). Pero después me sobrepuse y también le sonreí.
Hasta ahí, como ves, todo bien. El problema fue cuando el tipo comenzó a abrirse paso entre la multitud, en dirección a mí. ¡Me quería morir!
¡No sabía dónde esconderme!
¿Qué se suponía que tenía que decirle?
¿Era mejor hacerme la fácil, o la difícil?
Eran tantas mis dudas, que cuando ya lo tenía a menos de un paso, me agaché para que no me viera. ¡Qué pelotuda, ¿no?!
“¿Se te perdió algo?”, me preguntó el pibe que, a pesar del gentío, también había logrado agacharse.
No sé que pavada le respondí. En realidad, ni siquiera sé si llegué a hablarle, porque me incorporé de un salto, pisé a varios, golpeé a una viejecita, y me bajé en la estación siguiente, una antes de la de mi casa. Lo único que me acuerdo es la cara del pibe, mirándome desde adentro del vagón, sin entender qué bicho me había picado. Y, la verdad, ni yo sé que bicho me picó. Esto de andar haciéndome la Mata Hari con cualquiera, no es lo mío. ¡Claro que quiero enganchar a alguien! Pero alguien que valga la pena. Un pibe en el que pueda confiar. Alguien que conozca. Uno que me haga morir de risa cuando estamos juntos, y que sepa ayudarme cuando lo necesito. Uno que no se asuste de mis defectos, sino que me ayude a cambiarlos...
Y sólo conozco uno así.
Te juro..., desde la mañana que no hago más que pensar en eso... Y más lo pienso, más me doy cuenta de que estoy encerrándome en la idea del Bruto.
Es decir: no sé si me gusta tanto, como que me estoy dando manija con él.
Y, para colmo, el muy guacho todavía no me llamó... Ya sé que se suponía que yo lo iba a llamar a él ni bien se me ocurriera alguna salida para enganchar, (conquistar), a mi profe, pero pienso y repienso, y no se me ocurre nada, (salvo que el Bruto no me llamó) Y ya sé que se suponía que era yo la que lo tenía que llamar a él, pero... ¿y si no se me ocurre nada? ¿Nunca más vamos a volver a hablarnos?
¡Ves lo que te digo!
No... Sea como sea voy a tener que sacarme al Bruto de la cabeza., ¿no te parece?

Ahora el estúpido del Hurón te manda saludos, pero a mí ya no me hace gracia. Mejor te dejo, porque de otra forma este idiota va pretender leer sobre mi hombro, y yo voy a tener que volarle la cabeza.
Como ves, mi vida no es fácil. Tanto cambio, tanto cambio, y al único que pude atraer es a esto que tengo enfrente.
En fin... Mañana te escribo.
Besos.
Ifi

lunes 24 de diciembre de 2007

La historia de Ifi

La persona equivocada

Pachi:
Ayer fue raro.
Trataré de ser breve porque estoy en un cyber, y tengo que garpar, (pagar)
Resulta que antes de encontrarme con el B , con Juampi, tenía clase en la facultad. Yo estaba tan nerviosa con el encuentro, que me había olvidado que ahí nadie había visto mi nuevo look.
¿Te acordás que te dije que el jueves, caminando por Jurabildo, era la mujer invisible? Bueno, menos de veinticuatro horas después, otra vez me volví una Angelina Jolie del subdesarrollo. ¡No entiendo nada! La ropa era la misma. ¡Yo era la misma!
Lo bueno fue que Ine se tuvo que conformar con mirarme a la distancia, alucinada. Sólo su cara valió todo mi esfuerzo.
Pero, sin duda, la reacción más extraña la tuvieron “las idiotas” ¿Te acordás de ellas? Son las mismas que me habían invitado a un cumple, (Diana la malvada y cia) ¡No tardaron ni un minuto en pegotearse como si fueran mis amigas!
¡Qué forras!
Es decir, ¡qué malas personas!
Claro que es agradable que la gente te mire, ¡hasta que te envidien! Pero, ¿realmente me importa esta gente? Ahora quieren estar conmigo, y me invitan. Pero yo ya tuve una probada de su mundo, y la verdad no me gustó. (Por cierto, lo creas o no, Madame Le Idioté terminó casándose con Carlín)
Bueno, vamos a la parte importante: mi encuentro con el Bruto. Es decir, Juampi.
¡Qué dulce!
Estaba re lindo, (bah, estaba como siempre, pero a mí me parecía re lindo) Vino en bondi, (colectivo o bus, como lo quieras llamar), así que caminamos hasta un barcito a tres cuadras de casa. Yo, como una pel , como una tonta, ni bien sonó el timbre le ofrecí subir. ¡Para qué! ¡No sabés como me retó!
“¡Dale, pendeja! ¿Cómo se te ocurre invitar a un tipo para que esté solo con vos?”, me dijo. Y recién ahí caí en la cuenta.
“¿No entendés que otro cualquiera se lo hubiera tomado como una invitación a tu cama?”
Bueno, tengo que confesar que quizás otro cualquiera hubiera tenido algo de razón...
Una vez sentados en el barcito, a mí me costaba coordinar, porque, la verdad, nunca antes había estado con alguien que me gustara tanto.
Y es que, de verdad, de verdad, nunca nadie me había gustado tanto.
Por decir algo le conté como me había vuelto invisible en Jurabildo y, horas después, como había matado en la facu, (Ine inclusive) ¡Estuvo re divertido! Por un buen rato nos dedicamos a sacarle el cuero a Borges, (=criticarlo) Y es que a Juampi también le parece un gil de cuarta, y un falso de primera, como a mí. Le dimos como en la guerra, para que tuviera y guardara. Porque a la hora de hablar mal de alguien, el Bruto es bravísimo.
¡Y después dicen de las mujeres!
Cuando terminamos de despellejar a su futuro cuñado, Juampi me explicó el motivo por el cual me daban pelota o no, dependiendo del lugar y la circunstancia. Según él, los tipos te miran más o menos conforme a la posibilidad que vean de llevarte a la cama. No es que de verdad piensen hacerlo, sino que instintivamente les llaman la atención las minas facilongas, (= las trolas, o... las putas, bah) Las chicas, por su parte, prefieren estar cerca de otra que consideran como una posible rival. Si son feas, ganan lo que la otra desprecia, y si son lindas, vigilan a la competencia, (y de paso hacen lo posible para reventarla)
¿Será cierto todo eso? ¿Podrá ser que la gente admire sólo lo deseable?
Dudo que sea tan así. La Madre Teresa de Calcuta, por ejemplo. Era re fea, y sin embargo...
¿Para qué me engaño?
Hace poco se cumplió un aniversario de su muerte, y casi al mismo tiempo fue el de Lady Di. Por cada noticia sobre ella, había ciento diez mil de la otra. Y no es que la pobre Diana no haya hecho nada para merecerlo, porque solía ir a misiones de paz, y esas cosas... Aunque la que está ahora con el príncipe Carlos también hace lo mismo, y como es fea y antipática a nadie le importa...
¡Qué sé yo! Ya me fui al joraca, (=carajo, pero dicho por una señorita)
Como sea, Juampi dice que si en la calle no me dan bola es porque se nota a la legua que soy una buena piba. Que si quisiera ganarme a alguien, bastaría con que lo mirara con cara de gorda en una heladería, (sic, es decir: palabras textuales)
Dice que en la facultad causé revuelo porque piensan que, si cambié, es porque quiero guerra. (¡Y tan equivocados no están!)
Después me empezó a preguntar por el chico que me gusta. ¡Me puse verde! Tuve que hablarle todo el tiempo de mi profe-bombón. ¿Me podés creer que recién entonces me di cuenta de que el profe sólo me gusta por... nada, porque la verdad es que no lo conozco ni medio? El tipo podría estar casado, o ser un asesino serial. O gustarle el fútbol. ¡Qué sé yo!
¿No es un bajón?
Arreglamos que iba a tratar de planear alguna salida conjunta, así no era tan jugado.
Él me dijo que estaba dispuesto a hacerme pata, (a ayudarme) ¿No es un amor?
Después nos quedamos charlando de estupideces, (la tele, esas cosas), y estuvo re divertido. Lo malo fue que a eso de las doce le sonó el teléfono, y me pareció que hablaba con una minita, porque se puso colorado y enseguida me llevó a casa. Él dijo que lo había llamado la empanada, (el amigo ese del que te conté), pero no le creo demasiado.
Antes de irse me pidió que, ni bien hubiera pensado en algo, me comunicara con él. Así que ahora estoy meta piensa que te piensa como invitar a mi profesor, porque me muero por verlo...
Lástima que me muero por ver al Bruto, y no al profe al que se supone que quiero conquistar.
¡Qué bajón!
Chau. Se me acabaron los $$$$$$$$
Ifi

jueves 20 de diciembre de 2007

La historia de Ifi

Jurabildo

Pachi:
No sé que me pasa. No sé si hoy me levanté deprimida, o qué, pero...
Anoche fui a hacer unas compras por Cabildo.
Pará. Yo te hablo de Cabildo, y vos no tenés ni idea.
Es la avenida más comercial del barrio de Belgrano. Ahí, si estás dispuesta a insolarte en verano, y morirte de frío en invierno, podés conseguir de todo, y no tan caro como en un shopping, (centro comercial) También podés perderlo todo, porque está lleno de pungas, (=ladrones), pero esa es otra historia.
Cuestión que Jurabildo, (la esquina de Juramento y Cabildo), es un hormiguero, y a cierta hora se llena de gente de nuestra edad. Como es lógico proliferan, (=está lleno, pero dicho en lenguaje culto), los tarjeteros, (=los pibes que te dan tarjetas, invitando a los distintos boliches para ir a bailar), y los que están de pesca, (es decir, de levante, tratando de conquistar pendejas, pendejos, y/o lo que caiga)
Ni bien se hace de noche la gente va por la calle bailando, riendo, o haciéndose notar.
Bueno, ayer a mí nadie me notó. Y eso que llevaba la mini, la remerita, y el pelo re peinado, pero ¡nada! Como si fuera la mujer invisible. ¿Por qué será?
Que bajón, ¿no?
Hoy, subida en el subte, (en realidad, apelmazada en el metro, porque como, además de todo, tenemos crisis energética, cada vez mandan menos vagones, y achicharran más a la gente), miraba a las otras chicas, y me preguntaba: ¿Esta se habrá puesto lo primero que encontró, o se habrá producido como para salir a matar?
Las señales eran confusas. Algunas estaban pintadas, pero era como si lo hubieran hecho de memoria o medio dormidas. Otras, en cambio, soportaban estoicamente unos tacos altísimos, (no le cuentes a Juampi que usé esa palabra tan difícil), y sólo de tanto en tanto ponían cara de sufrimiento.
Pero una de las pendejas me llamó más la atención que las demás. No debía tener más de veinte, y estaba vestida toda de negro, (tipo dark, ¿viste?) Imaginate la situación: afuera del subte debían hacer treinta grados, y adentro, más de cincuenta. Es decir, (por si vos medís en Fahrenheit y no entendés), hacía un calor de puta madre, (es decir, hacía un calor bárbaro) Cuestión que la minita llevaba ¡medias! Unas medias negras, largas... y repletas de agujeros. Pero no era cualquier agujero. Era uno de esos del tipo “estuve dos horas frente al espejo, y no paré hasta que quedaron perfectos” La remera no era menos contradictoria. Tenía mangas largas, pero estaba cortada abajo de las axilas. Y completaba el cuadro de “lucha contra el sistema”, un balde de perfume francés, (lo conozco porque es el mismo que usa Ine), un peinado tipo punk con reflejos violetas, de esos que se achatan ni bien apoyás la cabeza, por lo que hay que estar con el peine todo el tiempo, y un maquillaje tipo “la novia de Frankentein” Los borcegos te los ahorro, (hablo de esos zapatones negros y pesados que se usan en el ejército) Lo único que puedo asegurarte es que, con semejante calor, no me gustaría estar ahí cuando se los saque.
Yo me pregunto, ¿para quién se arregla esa chica? ¿Para gustarle a otro dark? ¿Para si misma? ¿Para reaccionar contra el sistema? ¿Para disgustarle a todos?
¿Y yo?
¿Para qué me tomo tanto trabajo? ¿Para que me miren por Cabildo? ¿Para que me toque el hurón? ¿Para dejar de ser virgen?
¿O...?
No sé. Mejor no sigo pensando, porque se me fríe el cerebro. Por cierto, hoy me encuentro con el Bruto, es decir, con Juampi.
¡Estoy re nerviosa!
Mañana te cuento.
Ifi

martes 18 de diciembre de 2007

La historia de Ifi


Mouse trap


Pachi:
¡Te juro que hoy mato a alguien!!!!!!!!!
Me banco todo lo de ser una dama. Es decir, soy muy capaz de comportarme exactamente como, con tanto esmero, me educaron mi mamá y mi abuelita. Puedo masticar con la boca cerrrada, no decir ni una puta mala palabra, peinarme todos los días, pararme derecha. Puedo bancarme que me arranquen con sadismo cada pelo de mi cuerpo, sin decir ni “mu”. Incluso puedo soportar que mi ropa íntima se meta en la parte más profunda de mi ser, sin acomodarla en público.
Puedo aguantar todo, menos que me jodan.
¡Y vaya que este miserable quiere hacerlo!

Otra vez me está mirando.
Esperá a que me calme, y después te la sigo.

Disculpá. Ya está. Prometo comportarme.
¿Por dónde empiezo?
¿Viste el otro día, cuando te estaba contando lo del Dulce? (El Dulce es el nuevo apodo para el Bruto). Bueno, ese día interrumpí mi mensaje porque se me había acercado el hurón.
En realidad, primero me había sonreído, (o algo por el estilo), y después se había acercado.
Me imagino que antes de mudarte a la ciudad habrás visto miles de hurones, pero, por si no los recordás, te diré que son unos bichos repugnantes, con la mandíbula afilada, y los dientes salidos para afuera. Tienen unos bigotitos repulsivos, y cada pata termina en una garrita patética. ¡Inmundos!
Sin embargo, cada vez que un campo se llena de ratas, los dueños recurren a los hurones para que las espanten. Son sus depredadores naturales. Y quizás por eso mi “jefe”(¿?????), se sentía con derecho a tenerme a raya.
Hasta ahí todo bien.
Pero lo que yo no tuve en cuenta en mi relación con él, fue lo que solía contar mi abuela. Ella decía que había que tener cuidado de traer siempre hurones hembras, porque de lo contrario, los machos terminaban intentando hacer la chanchada con las ratas, (¿entendés? Eso de “la chanchada” lo saqué de mi abuelita, que ella habla así. Yo lo traduciría como que el macho intenta garchar a las pobres ratas, pero como ahora no digo malas palabras, va a ser mejor que uses tu imaginación)
Bueno, el que usó su imaginación fue este asqueroso hurón que tengo enfrente
¡Qué enfermito!
Al principio vino todo amable. Primero me halagó. Me dijo que estaba muy linda, y que me felicitaba por el cambio. Después me empezó a contar un montón de cosas. Que tenía 32 años, (¡yo creí que al menos eran cuarenta!), que se llamaba Leopoldo por Marechal, (un escritor argentino del carajo, al que, te juro, no se parece en nada, y mucho menos en el ingenio), que vivía con la madre, que era profesora en letras, y que a él le faltaban todavía trece finales para recibirse de lo mismo, (¡a mí me faltan doce!)
Hasta ahí todo bien.
Medio psyco, pero todo bien.
Es decir, cuando un tipo de más de treinta te dice que vive solo con su mamá, siempre te queda la duda de que no tenga un cadaver oculto en el altillo, (o un cuerpo en el ático, como más te guste)
Después me empezó a preguntar cosas mías. A quién le escribía todos los días, si tenía novio, si me gustaba alguien...
Yo por las dudas le dije que sí a todo. Es decir, le dije que estaba saliendo, que mi novio era re celoso, y que medía casi dos metros. En realidad, si te voy a ser franca, le describí al Bruto, primero porque no me lo puedo sacar de la cabeza, y segundo, porque realmente es un tipo que mete miedo, (es decir, cuando no te mata de amor)
Hasta ahí, como te dije, todo bien.
El tipo me miraba todo el tiempo, (antes también lo hacía, pero distinto), pero igual todo bien. Yo cruzaba las piernas como me había enseñado mi amiga Jeny del blog, y las enredaba en la silla, para que no se me viera nada con la minifalda. Me reía de sus chistes, pero no demasiado, para que no se entusiasmara, ni demasiado poco, como para que se ofendiera.
¡Me porté como una santa!
Por supuesto me llamó la atención que de repente me pidiera todos los libros que estaban en el estante más alto. Por supuesto que me sonó raro que tuviera que buscar siempre los de los estantes más bajos y cercanos a mis piernas. Pero hasta ahí todo bien. Yo las cruzaba como dijo Jeny, y las apretaba hasta que dolieran.
¡Pero esta mañana!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Ahí estaba yo, buscando por pedido suyo la edición más chota del manual de quinto grado de Kapeluz. Una que es tan vieja, que asegura que la tierra es plana. Según él, la necesitaba para hacer cambios urgentes en la ficha. Y como ya no discuto, porque ahora soy buena, ahí estaba yo, subida a esa escalera de mie , de madera.
Y entonces, lo sentí.
Te juro que me acuerdo y me pongo verde.
Ese pu pu puberto, (si no sabés lo que significa da lo mismo, porque lo puse por no decir puto), me tocó, con todo descaro, el cu cuerpo.
Ajjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj!!!!!!!!!!!!!!!!
Le encajé un derechazo!!!!!!!!!!
Lo lamento. No sé que se supone que tiene que hacer una señorita elegante en una situación como esa. Ifi, esta Ifi, Ifigenia Pacheco, lo cagó a trompadas.
Ahora, más que hurón, parece un mapache.
Joda A, Joda B, Joda C.
Lola. (v.g: Lo Lamento)
En otro orden de cosas, mañana me encuentro con el Dulce... ¡Me quiero morir!
Pará. ¡No!!!!!! ¡Lo quiero matar!
Esa basura no deja de mirarme.
Mañana, si puedo, vuelvo a comunicarme con vos antes de ver a Juampi.

Besos
La rata acosada

domingo 16 de diciembre de 2007

La historia de una chica ocupada


Una Ifigenia al rojo vivo

La verdad es que numeraba los días para que vos pudieras controlar los mensajes que habías leído, (como si te perdieras de mucho, en caso de haberte perdido de algo!!!), pero, la verdad, ya no sé ni dónde estoy parada, y mucho menos, en qué día vivo.

Pachi, Pachi, Pachi...

¿Por dónde empiezo? ¡Me pasan tantas cosas! Ni parezco yo. Diecinueve años rascándome el cu , disculpá, diecinueve años en la más triste pobreza sentimental, y de repente...
Pará, no es que ahora tenga mucho... Pero al menos me divierto.
¿Por dónde empiezo? Mejor lo hago por Juan Pablo, porque de lo contrario las chicas del blog van a acusarme de misteriosa. ¡Cómo si yo disfrutara haciendo suspenso!
Bueno, el domingo estaba en el cyber, escribiéndote como una buena chica, (y maldiciendo al dueño y a su relojito como una..., como una chica no buena), cuando, de repente el Bru , Juan Pablo me golpea el vidrio. ¡Me quería morir! Y es que no sé que mier , que me pasa últimamente, pero me basta verlo, para que enseguida me ponga como una pe , como una idiota,
+ de lo que habitualmente soy, se entiende.
Parece que había ido a buscarme a casa, (¡no es un dulce!!!!!!), y ya se estaba yendo, cuando me vio en el cyber, peleando con el tipo, (¡Qué papelón! ¡Pensar que me esforcé por portarme de maravillas, y justo cuando aflojo...!)
Bueno, te la hago corta: había venido con la intención de que revisáramos juntos el msn.
“Le diste el nick a cualquiera, pendeja, y hay más de uno de esos que es peligroso”, dijo, mientras me miraba con unos ojitos que... ¡Guau! Ahora entiendo a todas las pelotuditas que lo acosan, porque te juro que cuando te mira...
Sí, ya sé que estoy de terror. Pero el bocho, (la cabeza), me da vueltas y vueltas todo el día.
¡Temblaba! Y no sólo por sus ojos, ni porque estuviera tan cerca que le sentía la respiración (¡!!!!!!!!!!!!!!!!!!!), sino porque me moría de miedo de que, al abrir el msn, no apareciera nadie. Y es que, la verdad, no suele haber gente que quiera conectarse conmigo. Me refiero a que antes nos comunicábamos con Ine, pero como a ella se la tragó la tierra, (o Borges, que es igual de sucio), hace un millón de años que no lo abro.
Mirá, no soy una persona muy religiosa. Es decir, en Dios creo, pero a mí todo eso de rezar y la Iglesia no me va. Pero te juro que en esos dos minutos recé más de lo que lo había hecho en toda mi vida.
Por fortuna parece que, a pesar de todo, a Dios todavía le caigo bien...
Primero intenté convencerlo de que lo mejor era abrirlo otro día, porque ya se me había acabado la plata, ($$$), pero el Bruto, como es re dulce, dijo que no me preocupara, que pagaba él.
Volvió a encender la máquina, y yo volví a sudar sangre.
Te imaginarás que si te estoy mandando este mensaje es porque alguien apareció, (que de lo contrario me hubiera muerto ahí mismo) En realidad, podría decirte que fue cuestión de conectarse, para que la barra inferior de mi terminal comenzara a titilar con decenas de luces naranjas. ¡Parecía un arbolito de navidad holandés!
¡Guau! ¡Guau! ¡Re guau!
¡Te juro! No quiero que parezca que me la creí, pero había al menos catorce tipos conectados. Y, la verdad, un poco me la creí.
Despacito, despacito, Juampi comenzó a chatear con todos. Es decir, la que escribía era yo, pero él me dictaba buena parte de las palabras. Yo no pensaba nada, (¡no podía pensar con él tan cerca!), y para cuando me quise dar cuenta, ya estaban todos mis nuevos contactos bloqueados.
“Este no te conviene porque es un pelotudo, pendeja”; “Este cuenta todo lo que hace con las chicas”; “Este boludo no sé ni como sabe escribir”; “Este es un hijo de puta”; “Este es feo, (¿????????)”, “Este...”
¡Te imaginás! Creí que nunca iba a decir esto en mi vida, sobretodo teniendo como tengo dos hermanos que me llevan diez, y nueve años, respectivamente, pero me parece que Juampi es el tipo más guardabosque que conozco, (¿me entendés? Quiero decir que es un cuida... O, ¿cómo lo dirán ustedes?, que cada vez que alguien del sexo opuesto me mira dos veces, le quiere arrancar los ojos, como hacían mis hermanos en el pueblo, que no dejaban que ningún pibe se me acercara, y mucho menos que alguien me ofreciera cigarrillos o alcohol)
Como sea, cuando eran mis hermanos, yo los quería matar. Pero con Juampi, en cambio, me pareció re dulce. ¿Loco, no?
Cuestión que a las dos horas sólo permanecía conectado mi sobrinito, que intentaba que le pasara la clave de un juego. ¡El Bruto estaba tan embalado, que por poco lo bloquea también a él...!
Y cuando ya no quedó nadie, me empezó a hablar re dulce, y a decirme que así, en un lugar como Sunset, u otro antro por el estilo, no iba a conocer a nadie que valiera la pena. Que yo era demasiada chica (¡!!!!!!!!!!!!!!!!!), como para los tipos esos, y...
Y que si ya me gustaba alguien, él podía enseñarme como ganármelo, (conquistarlo)
¡No sabés cómo me puse!... En un segundo mi cara pasó por todos los colores...
Y es que no esperaba esa pregunta...
Sí..., me parece que me empezó a gustar alguien, (ríanse, malvadas!!!!), pero, como te imaginarás, no podía decírselo justo a él.

Ah, por cierto, el hurón te está mandando saludos.
Digo, Leopoldo te manda saludos.

Bueno, como te dije, mi cara estaba de todos los colores. Y entonces, como una bendición, (definitivamente Dios me ama), me acordé de mi profe. ¡Mi profe bombón de Medieval! Claro que él se quedó a un millón de años luz de distancia, pero al menos me sirvió para justificar mi cara.

Cuestión que con Juan Pablo quedamos en vernos el viernes, para hablar sobre mi profe bombón.
(¡MALPENSADAS!!!!!!!!!)

Bueno, mañana te la sigo, porque ya tengo los dedos acalambrados de tanto teclear, y no quiero abusar de la buena voluntad de Leopoldo.

Besos

Ifi
P.D: ¿Cómo mier coles se hace para sentarse cuando tenés puesta una minifalda???????????? Mandá tips, please.

viernes 14 de diciembre de 2007

La historia de la bella Ifi

Cuando la ignorancia es una ventaja

Pachi:
Disculpá que ayer te dejara así. Te juro que no lo hice por el suspenso, como dicen las chicas del blog, (¡no soy tan perra!), sino porque Juampi llegó de improviso.
Por suerte ahora puedo pelotudear con tranquilidad, porque estoy en el laburo, (=trabajo), y acá en la biblioteca el tiempo me sobra.
(La única ventaja de que la gente ya no lea)
¿Por dónde estaba? Ah, el Bruto...
No, esperá. Primero, de bruto, el Bruto, no tiene nada. De hoy en más lo voy a llamar Juan Pablo, o Juampi, que es un nombre hermoso, ¿no te parece?
Bueno, aclaro ese punto porque la verdad es que el pobre se ha portado tan bien conmigo, que me remuerde la conciencia al decirle así.
Ahora sí, te cuento con más calma lo que pasó después de que las brujas me arrinconaran en el baño.
Ni bien salí de ahí, con la frente bien alta, le tocó el turno a los pibes del lugar. Me interceptaron dos, y entonces tuve que bajar la cabeza. No, no por otra cosa, sino porque los niñitos eran dos perversos polimorfos, (como dice Sigmund Freud), y tenían las manos demasiados rápidas. Es decir, ellos charlaban y sonreían, pero mientras tanto... me apretaban con cualquier excusa. Yo no sabía muy bien como zafar, porque para eso soy medio pancha, por no decir pelotuda, (y es que ya no digo más malas palabras)
Y en eso estaba, con esos dos estúpidos, cuando siento que algo me tironea...
Era el Bru , digo, Juan Pablo.
“¿Qué haces, pendeja? No te metas con cualquiera, porque estás muy verde para eso”, me advirtió.
Se nota que no me conoce. Yo de verde no tengo nada. No digo tampoco que, de tan madura, ya esté podrida, como algunas que conozco, pero no soy tan colgada como parece. Más de uno se ha llevado a casa un ojo morado por intentar pasarme. Pero igual me dejé arrastrar, porque, como te dije, se sentía lindo estar con Juampi.
(¿Eso ya te lo había dicho, no?)
Sin embargo no pude disfrutar mucho de su cercanía. Yo era la figurita que faltaba, y él era el premio mayor. En seguida chicas y chicos nos rodearon.
¿Sabés lo que no me gusta de esa gente? Porque yo reconozco que decir malas palabras, o comer con la boca abierta, no es muy femenino. Pero meterle mano a un pibe, tampoco. ¡Tenías que ver cómo lo tocaban las pendejas! Decí que estábamos cada vez más lejos, porque de lo contrario se la hubiera dado a más de una, porque a mí esas cosas no me gustan. (Y no lo digo porque se tratara de Juan Pablo, a pesar de lo que crean mis amigas del blog. Me parece que no está bueno acosar a nadie, ni siquiera a un varón)
Por supuesto, los pendejos tampoco se quedaban atrás, y tocaban de lo lindo
(¡a mí, por supuesto!)
Juan Pablo me miraba con cara de cul ,de enojo, y más de una vez intentó decirme algo, pero el ruido era tanto, que... no way.
A una cierta hora, y habiendo repartido mi nick a varios de mis admiradores, (¡guau! ¡tengo admiradores!), otra vez sentí esa fuerza que me arrastraba.
“Vamos, pendeja”, llegué a escucharle decir, “si me quedo acá, mato a alguno”
¡Pobre! Parece que se tomó en serio lo de ser mi protector.
Durante el viaje en auto, ¡no sabés!, parecía re enojado. Estaba callado, y de tanto en tanto me miraba de reojo. Yo intentaba imaginarme qué había hecho mal, pero él seguía mudo.
¿Soy una boluda, no? Tendría que haberle preguntado, pero no me animé.
Te juro que no sé qué me pasa últimamente con el Br , con Juampi, ¡pero me da una cosa cuando me mira! Y no puedo evitar ponerme como una tarada...
Y a las chicas del blog, que seguro se están riendo de mí, me gustaría verlas a ellas al lado de semejante potrazo!!!!!!!!!!!!!!!!
Lo único que me dijo ni bien llegamos a casa, (más bien me gruñó), fue que, para la próxima, mejor la pollera se la pedía a su hermana, que las tenía buenas, pero bastante más largas, porque se me había ido un poco la mano con eso del cambio.
A estas alturas me imagino que te acordarás que pollera significa falda. Y parece que la mía le llamó la atención.
¡Guau!
Ayer, cuando estaba en el cyber, tratando de imaginar cómo iba a hacer para pagar la cuenta, y, lo más importante, para verlo otra vez, (porque todavía necesito sus consejos, se entiende), se me aparece el mismísimo Juampi.
¡Me quería morir!!!!!!!!!!!!!!
Por suerte no lo hice, porq

Pará, ¿qué le pasa al hurón?... Desde que llegué, que no deja de mirarme. Pero ahora está haciendo algo raro con la cara. Un gesto desconocido... Pará, me parece que está moviendo el lado derecho del labio... ¡Sí!... Lo está levantando... ¡Y el izquierdo!
¡Pará! No vas a creer esto... Me parece que me está... ¿sonriendo?
¿Eso es una sonrisa?
¿Y ahora qué le pasa?
¿Se va a levantar de su silla?????????????
¡Viene para acá!
Mañana te la sigo.

Ifi



miércoles 12 de diciembre de 2007

La historia de Chichi

Con la cabeza fresca

Pachi:

Disculpá que ayer te corté así, pero había bajado a la calle con sólo quince mangos, ($), y me moría de hambre.
Vos sabés que acá todo está carísimo, (la internet, se entiende, porque hay que pagar la mansión de Billy Gates, pero ¡la ensalada!)
Así que por un rato mis ganas de contarte batallaron con los ruidos de mi panza, (mi estómago) Como imaginarás no fue una contienda demasiado larga.
¿En qué dejamos ayer? Ah, sí: Juan Pablo llevándome de la cintura para entrar al boliche.
¡Guau! ¿Te conté que se sentía increíble?
(Juan Pablo es el Bruto, como te imaginarás)
Como te decía, ¡guau!, ¡guau!, ¡superguau!, ¡re guau!
Y no lo digo por Juampi, aunque te tengo que confesar que es relindo de verdad, sino por...
Bah, un poco por Juan Pablo lo digo.
Ni bien entramos, como te dije ayer, sentí todas las miradas sobre mí. Y eso es re limado, aún a pesar de que muchas de las que te miran estén rezando para que te tropieces. En realidad, sobre todo por eso. (¡Tengan, perras!)
Cuestión que seguíamos avanzando, y Juampi no me soltaba. Hasta te diría que cada vez que se nos acercaba un amigo, de esos medio babosos que él tiene, me apretaba un poquito más.
No sé si conocés Sunset, pero si no, da lo mismo, porque esos lugares son todos iguales. La música al taco, (re fuerte), y bailar mucho no se podía, porque estábamos demasiado apretados, (y cuando te digo demasiado, no jodo)
Después de un rato, parados ahí, respirando sólo para que nos miraran, (¡qué vida al pedo tiene la gente!), Juampi me arrastró un poco más adentro, a lo que después supe que era la parte VIP.
¡Pensar que lo otro me había parecido apretado!
El lugar es mínimo, y si bien entiendo que el objetivo (propio de la Alemania nazi) es evitar que entre cualquiera, me cuesta pensar que haya en la Argentina tanta gente importante.
Yo estaba congelada. Es decir, me moría de calor, pero estaba quietita como si fuera de puro hielo. No me animaba a abrir la boca.
Es obvio que en el país de los boliches, el Bruto es rey. Así que no se puede dar un paso por Sunset sin que alguno se cruce a rendirle pleitesía. ¿Qué hablaba con esa gente? No tengo ni la más put , ni la menor idea, porque entre la música y las voces, no escuchaba ni mis propios pensamientos. Igual yo me sentía increíble. Estaba re bueno que Juampi me sostuviera entre sus brazos. Es decir... Yo estuve de novia muchos años, pero decididamente no se sentía igual.
Y es que el Bruto es...
Juampi es...
No estoy muy segura de cómo terminar esa oración, y si me quedo pensando acá en el cyber, a la salida voy a tener que entregar la llave de mi departamento para poder pagar la cuenta.
En resumen: Juampi es como es, pero se siente lindo.
Cuestión que estaba ahí, agarradita nomás, cuando una fuerza irresistible me empujó a través del lugar.
Para cuando pude reaccionar ya estaba en el baño, rodeada de pendejas que me miraban con odio.
¡La put
No, pará.
¡Diantre que esas muchachas saben como encarar!
¿Alguna vez tuviste uno de esos sueños? ¿Esos en que vas a dar un examen para el que no estudiaste nada, desnuda, y con tus abuelos mirando?
Esto fue peor.
¡No sabés! Las “chicas” querían preguntarlo todo. Dónde lo había conocido. Quién había invitado a quién... Pero, lo que más parecía interesarles era si nos habíamos acostado. Había una peticita que estaba obsesionada con el tema, y mientras que las demás disparaban las más variadas preguntas, ella, desde mis rodillas, insistía una y otra vez: “¿Se acostaron?” “¿Se acostaron?”
Al principio me intimidé. Pero después, sin querer, me miré en el espejo.
¡Raro! No me veía como Ifi, la geniecita insufrible y solitaria, sino como Chichi, la popular que sale con el más lindo. (Eso de Chichi viene porque, con el barullo, nadie entendió mi nombre, así que me rebautizaron)
A la hora de responderles, no me puse demasiado imaginativa, porque, como dice mi abuelita, la mentira tiene patas cortas.
Conté que era una compañera de facultad de la hermana, (¡¡¡¡¡¡¡¡), de hecho su mejor amiga, (¿????), que estudiábamos siempre juntas (¯¯¯¯), y que, desde que me había visto, que Juampi insistía en invitarme, (­­­­­¡¡¡¡¡¡++++) Aquella era nuestra primera salida, y yo sólo había accedido a acompañarlo porque no tenía nada mejor que hacer.
Por supuesto eso último no me lo creyó nadie, pero tampoco se atrevieron a insistir.
Una vez afuera del baño de las torturas, intenté volver al lado del Bruto, pero fue imposible porque

¡Pará! Este puto relojito debe estar descompuesto. ¡¿Cómo que cinco pesos?! ¡Si recién me senté...!

El puto del dueño del local no quiere aflojar. Dice que hace un montón que estoy sentada acá, con cara de pelotuda. ¡Qué bonito! ¡Se ofende si le digo puto, pero el señor me llama pelotuda!
¡Y después el Bruto no quiere que diga malas palabras!
Mejor te la hago corta, porque armé tal quilombo que el idiota accedió a cobrarme solo $3, pero quiere que me apure.

Cuestión que un montón de pibes me pidieron mi nick. ¡Buenísimo!

¿Qué querrá este ortiva ahora? ¡Te juro que hoy cometo un dueñicidio! El muy idiota está meta golpearme el vidrio, y

No. No es el tipo del cyber. ¡Me quiero morir!
¡Es el Bruto!
¿Cómo supo que estaba acá?
Apreto send antes de que te vea Chau

lunes 10 de diciembre de 2007

La historia de Ifi


Memorias de una geisha porteña


Como ves, ya no cuento los días, porque estoy como en otro mundo.
¡Me pasan tantas cosas raras últimamente!

Pachi:

Anoche fuimos a bailar con el Bruto.
Estábamos citados a eso de las doce, pero para las nueve yo ya estaba lista. No tengo ni idea que caraj , digo, en qué pierden su tiempo las demás pendej , digo, muchachas, pero yo me visto en un ped , digo, muy rápido.
¿Qué me puse? Una mini re mini de jean, unas All Stars nuevitas, azul francia, una remera haciendo juego, de esas que están de moda, con tiras re finitas, y un corte por debajo de las te , digo, del busto, como suelen usar las embarazadas.
Ponerme el corpiño, (el sostén), y que no se notara, no fue nada fácil. Por suerte ahora inventaron uno de esos con tiras que se cruzan, (mi más reciente adquisición), y no tuve que pasar vergüenza.
El pelo lo tenía atado con unas torzadas, (eso me lo había enseñado ayer el peluquero), llevaba puestos los lentes de contacto, y me había pintado la cara. Te parecerá raro que yo sepa maquillarme, porque ya te conté que ni muerta lo hago en mi vida diaria. Pero cuando era chica mi vecina se había anotado para vender cosméticos a domicilio, con reuniones, y esas cosas. Yo jamás compraba nada, pero mi mamá me obligaba a ir igual, porque le daba lástima la pobre chica. Y como la pobre chica, (que así la llamábamos en el barrio), no tenía demasiadas amigas, siempre necesitaba gente para rellenar. Cuestión que terminé volviéndome una experta. Igual, lo único que usé anoche fue una sombra marrón, algo de rubor, la cosa esa para las pestañas, y brillo en los labios. ¡Ah! Y delineador, porque me encantan como queda el azul de mis ojos cuando están delineados. La jod , digo, la mala suerte estuvo en que para eso de las diez ya me había refregado la cara como cinco veces, porque estaba muerta de sueño. A las once apenas cerré los ojos, y cuando me quise acordar ya eran las doce. Demás está decirte que el Bruto tuvo que colgarse al timbre como quince minutos para poder despertarme. ¡Y es que la emoción me da sueño!
Bueno, en realidad me da hambre, pero como estoy a dieta...
No vas a creer esto, pero estoy tan decidida a cambiar, que, antes de bajar, me tomé el tiempo de mirarme al espejo, retocarme la cara y... ¡peinarme!
La famosa torzada estaba perfecta.
Cuando llegué abajo y abrí la puerta del ascensor, (el elevador, ¿viste?), vi que el Bruto me esperaba en la calle, más allá de la puerta vidriada.
Al principio yo no entendía nada, porque me miraba raro.
Te juro que te lo cuento, y ¡me da una cosita!
Sí, porque viste que los tipos tienen muchas formas de mirarte. Está la de : “Vení mamita que te parto el culo al medio”, que sólo puede responderse con una puteada, insulto o similar, para que el buen hijo de su madre note que sos una dama. O la otra más común, cuando vas en bondi, (bus), tipo: “Lindas tetas, ¿me las dejará tocar?”, mirada que nos obliga a corrernos a algún sitio más solitario, cerca de una viejita.
Pero hay otra mirada... La verdad es que yo sólo la conocía por la tele. O porque se la había notado a algún amigo medio sensible. Pero nunca, (¡NUNCA!), me habían mirado así a mí. Es la del tipo: "Me muero por comerte a besos”
Bueno, de esa forma me miró el Bruto cuando bajé del ascensor-elevador.
No. Pará. No me malinterpretes, porque vos, como las chicas del blog, me parece que se toman todo para cualquier lado.
YO NO DIGO QUE EL BRUTO ME QUISIERA BESAR, SINO QUE ME MIRÓ DE ESA MANERA.
Una forma de decir. NADA MÁS QUE ESO.
Cuestión que cuando abrí la puerta me volvió a mirar, y en seguida se puso todo colorado.
“¿Sos vos, pendeja?”, fue lo único que pudo pronunciar.
Creí que le daba un ataque.
Es obvio que al principio no me había reconocido, y por eso me había mirado como me había mirado.
La verdad, a eso de las diez de la noche, mientras me arreglaba, (o más bien: me desarreglaba), había tenido la tentación de sacarme todo, y volver a la Ifi natural. Y es que no me reconocía así, disfrazada de mujer.
Pero por suerte no lo hice, porque esa mirada del Bruto valió toda la noche. Y no lo digo por el Bruto, vos ya sabés...
Durante el viaje en auto hacia el boliche, (boite, confitería bailable, o como mie le quieras decir), el Bruto parecía tener la vista fija en el camino, y sólo me gruñía de tanto en tanto. Pero yo tan pel boba no soy, y sabía que me seguía mirando con disimulo. Y, la verdad, ¡se siente fabuloso!
Llegar a Sunset, (el boliche), fue otra cosa increible.
¿Cómo te lo puedo explicar sin que parezca que me la creí?
Bah, me mando. Creé lo que quieras, porque un poco creida, (un poquitín, apenas), estoy.
La verdad es que mi llegada causó sensación.
¡NO!!!!!!!!!!!!!!!!
Pará. Ya sé que me faltan mil años, y me sobran mil kilos como para poder competir con esas diosas que estaban pululando por ahí. Tampoco soy tan creida, ni tan idiota. Te imaginarás que una faldita corta no disimulan los estragos de cientos de galletitas de canela, repletas de manteca.
No. No fue por mí el revuelo, sino por él. Por Juan Pa , digo, por el Bruto. Yo te dije que es re lindo. Bueno, no lindo, sino re lindo. La cuestión es
Pará. Me parece que lo dije al revés.
Como sea, vos me entendés, al llegar de su brazo, (me llevaba de la cintura, tipo re dulce), pasé automáticamente de chica cualquiera, a la potra que el guacho de Juani se levantó.
Todos me miraban. Los pendejas con una mezcla de odio y envidia, y los pibes con cara de... bueno, digamos que no con tan buenas intenciones como parecía mirarme el Bruto.
Mañana te la sigo, Pachi. Estoy en un cyber, y el relojito ya marca un montón de plata. Si sigo usando la compu, hoy no como. Y vos sabés que la comida para mí...

Hasta mañana!!!!!!!!!!!!

Ifi

viernes 7 de diciembre de 2007

La historia de la señorita Ifi

La boca con jabón

Pachi:

Te juro que estoy sin dormir. ¿No es re loco esto de salir con el Bruto? Bueno, salir, salir, como en una cita, no es, porque digamos que su invitación no fue muy espontánea, pero...
Hoy, para mi sorpresa, apareció una cartita suya en mi mail. No tengo idea de cómo supo mi dirección, pero imagino que quedó registrada cuando usé su laptop.
La verdad, el Bruto es lindo... pero re bruto. Y me escribió unas cosas re raras. No sé, juzgalo vos. Te copio el mail.
Leelo y fijate a que conclusión llegás.

Mail del Bruto

PENDEJA:
ME QUEDE PENSANDO QUE SI FINALMENTE TE VAS A VESTIR COMO UNA MINA MEJOR TE PASO A BUSCAR X TU CASA XQE NO QUIERO QE X MI CULPA UN VILLA TE VIOLE EN EL CAMINO. ADEMÁS, SI VENÍS ACÁ ALGUIEN PUEDE VERNOS Y NO QUIERO.
DE PASO Y YA QE ESTOY TE RECUERDO QE PARA GANARTE A UN CHABON LO PRIMERO ES PARECER UNA MINA, QE TENGO AMIGOS QUE SE ARREGLAN + QUE VOS. A NADIE LE GUSTA QUE LO VEAN CON UNA HIPPIE DESARREGLADA Y SIN PEINAR, ESTILO PERRO COLLIE SUCIO.
EMPEZÁ A ACOSTUMBARTE A NO DECIR TANTAS MALAS PALABRAS, XQE VOS TENÉS UNA BOQUITA DE LA PUTA MADRE. Y NO ES QE YO PRETENDA QE 1 MINA NO PUTEE, QE A VECES HAY QUE HACERLO, SINO QE ME ROMPE LAS PELOTAS QE TUS CARAJEADAS SEAN + FLORIDAS QE LAS MIAS. INSULTÁ SI QUERÉS, PERO COMO HACEN LAS PENDEJAS. CON ESTILO. PUTEADAS SUAVES Y CON BUEN TONO.
SONREITE. DE VERDAD PENDEJA QE CUANDO TE SONREIS NO SOS TAN FEA. PERO SIEMPRE ESTAS MIRANDO A TODOS CON CARA DE ORTO. COMO SI FUERAS DIOS SABE QUIEN. ME ROMPE LAS PELOTAS QE LE ANDES TOMANDO EXAMEN A LA GENTE. NO HABLES DE LA CELESTINA, EL CID, O CUALQUIERA DE ESAS MIERDAS QE TE ENSEÑAN EN LA FACULTAD XQE SON MUY ABURRIDAS, Y ESCUCHÁ AL CHABON QE TENGAS AL LADO XQE HASTA EL + BURRO TIENE ALGO INTERESANTE QE DECIR. NO TE DIGO QUE TE HAGAS LA RUBIA PELOTUDA, XQE ESO YA FUE. PERO A NINGÚN CHABON LE GUSTA SENTIRSE COMO SI ESTUVIERA EN “FELIZ DOMINGO”, CONCURSANDO POR GANARSE EL VIAJE DE EGRESADOS A BARILOCHE.
NO INTERROGES A NADIE.
¿SABES BAILAR? NO SE ME OCURRIÓ PREGUNTARTE ESO XQE CUALQUIER PELOTUDO SABE BAILAR, PERO SI VOS NO SABES ESTA TODO BIEN. IGUAL VAMOS Y TE MUESTRO EL PANORAMA.
OJO PENDEJA, QE TE QUEDE CLARO QUE LA COSA NO ES CONMIGO. YO YA TE DIJE QE ESTOY EN OTRA!!!!!!!!!!!!
MATARÍA SI TE PUSIERAS POLLERA, PERO NO TE OLVIDES DE DEPILARTE, XQE SI NO ESTÁS EN EL HORNO. Y NO TE OLVIDES DE LLEVAR CHICLES DE MENTA, POR SI LA COSA RESULTA, Y, SOBRETODO DE MASTICAR CON LA BOCA CERRADA. IMAGINATE QE SOS 1 CHICA, Y ACTUA COMO TAL.
SI ME HACES CASO ESTOY SEGURO DE QE ALGO VAS A LIGAR, PORQUE TAN FEA NO SOS. LO QE SI ES FEO ES QE ME AMENACES. ME DIO X EL 5TO.FORRO DE LAS PELOTAS QE SACARAS ESO DEL CARBURADOR. SI ME HUBIERAS PEDIDO SIN AMENAZARME, YO TE
HUBIERA AYUDADO DE ONDA, XQE SOY RE LIMADO Y VOS LO SABES.
CHAU. MANDAME LA DIRECCIÓN Y NO ME DEJES PAGANDO EN LA PUERTA.
CHAU.
A... POR NINGUN MOTIVO USES PALABRAS DE + DE 3 SÍLABAS, DEL TIPO DE INCÓLUME O ESTENTOREO. A NINGÚN PIBE LE GUSTAN LAS GENIECITOS.

¿No te dije? ¿Viste que no exageré ni un poquito? El Bruto es lindo, pero es bruto.
Como sea, estoy decidida a seguir adelante con sus instrucciones cueste lo que cueste.
Por ejemplo, a la tarde fui a la peluquería con el firme propósito de comportarme como una princesita, (no como las de Mónaco, se entiende)
Lástima que todo quedó en eso, en un propósito, porque ¿me querés explicar como carajo se hace para no largar una simple puteada de mierda si te están depilando? Y no lo digo por mis piernas, porque ahí no tengo ni un puto pelo , es decir, ni la sombra de un vello, porque yo soy rubia natural, y no como otras, sino por mis axilas, y, lo que es más doloroso, mi ceja. Y lo digo en singular porque yo, a diferencia de la otra gente, nací sólo con una. Al principio la mina que me atendió vino con una triste pincita, pero al verme la cara, se fue en busca de artillería pesada. Un pote de cera, y una espátula extra large.
¡Para qué! Me mandé tantas puteadas que hasta los de la obra en construcción de enfrente se quedaron callados. Pero, eso sí, fueron las últimas.
Y es que estoy tan firmemente decidida a portarme como una dama, que cuando me agarró el peluquero y empezó a cortarme sin piedad los rulos, me quedé callada.
¡Yo! ¡Callada!
¡No sabés lo que era el piso! Había pelos por todas partes. Pensé que cuando me viera al espejo me iba a morir, pero no. Me dejó el mismo largo, pero ahora se puede peinar mejor.
Bien. Quedó lindo.
¿Y ahora qué carajo qu
¿Y ahora qué le ocurrirá al Hurón, que me mira raro desde que llegué?
Como sea, mañana voy a algún cyber y te cuento todo lo que pasó esta noche..., si es que pasa algo.

Besos

Ifi (la misma de siempre, pero en una versión más fina y educada)

miércoles 5 de diciembre de 2007

La historia de Ifi

Una ética un tanto desesperada

Día 46
Pachi:
Ayer el hurón estaba TAN rompe pelotas que no sé que tan coherente resultó lo que te escribí. Quizás no se entendieron mis intenciones para con el Bruto.
Mis más que honestas intenciones para con el Bruto.
Porque vos sabés bien que a mí el Bruto no me gusta ni un poquito... El lindo, no lo niego, pero no re lindo. Y además es bruto.
Bueno, hoy no fui a la facultad, así que me subí al bondi, (colectivo = bus), y me mandé directamente a lo de Ine, (es decir, a lo del Bruto, porque si Ine me hubiera abierto la puerta, te juro que me moría)
La verdad, el pequeño bruto ilustrado me sorprendió. En un principio te diría que hasta parecía contento de verme, (¡!!) Pero eso fue sólo en un principio, porque enseguida la embarró.
“Se te extraña, pendeja”, me dijo. “Y la verdad que me gustás más vos como novio de mi hermana, que el idiota que tiene ahora”
¡Para qué!... Yo te dije que estoy re sensible. Y este bruto no sé que obsesión tiene con eso de los gays, (o, en mi caso, tortillas) Así que bastó escucharlo para que me pusiera a llorar como una pelotuda. ¡Te juro que no sé por qué mierda hago eso! Es decir, yo me crié con un padre y dos hermanos. Sobreviví incólume (¡qué palabra, ¿no?), a tanta testosterona. Pero todavía, cada vez que peleo, y más si tengo razón, no puedo evitar que se me caigan los mocos. Y vos viste como son los hombres para eso, ¿no? Una lagrimita de cocodrilo, y ya te hacen el favor. Y a mi no me gusta que...
¡Ma, sí!... La verdad es que estoy tan desesperada que agarro cualquier cosa. Hasta la compasión del Bruto.
Cuestión que, bastó la primera lágrima, para que el chico me agarrara con cariño, (me tomara entre sus brazos, ¿me entendés?), porque parece que después de la escenita de la otra vez, el pobre muchacho me tomó lástima, y ya me agarra por cualquier cosa.
Hasta ahí todo bien. Estoy tan necesitada de afecto que me encanta que, (aunque más no sea el Bruto), me brinde un poco de calor humano. El problema fue cuando le conté que había pensado mucho en todo lo que él me había dicho, y que quería cambiar. Bueno, ese no fue el problema, porque hasta ahí todo bien. Me miraba contento, y movía la cabeza en signo de aprobación. El verdadero problema fue cuando le dije que esperaba que ÉL me ayudara con el cambio. Que quería que me hiciera de “coach” De director técnico, bah.
¡No sabés! ¡Se puso como loco! Me dijo que lo último que quería era tener que avivar pendejitas desesperadas. Que ni muerto se prestaba a malos entendidos, y que, para colmo, él ya estaba comprometido con alguien.
Eso no se lo creí, porque con el único que está todo el día es con “el empanada” Por supuesto que el pibe, (el amigo), no se llama así, pero con Ine le decimos “empanada” porque está tostado por fuera, pero por dentro es pura carne y grasa. (Te evito la parte en que hablamos de sus testículos, las aceitunas y los huevos duros, porque no son comentarios muy finos)
Cuestión que él insistía que no, y yo me ponía pesada con el sí. ¡Hasta le ofrecí enseñarle cómo mierda había pasado el jueguito, los días que estuve en su casa! (Sí, porque cuando me quedé a dormir en su cuarto, vi que tenía el GTA Vice City puesto, y me puse a jugar. Justo mi sobrinito, que es fana de los videos, me había enseñado el código para hacer flotar el auto sobre el agua)
¡No había caso! Nada de lo que yo dijera parecía conmoverlo. Hasta intenté volver a llorar, pero, viste como soy, a pedido no me sale.
Y entonces me acordé del carburador, (¿el auto de colección del viejo, y el carburador que había reventado primero, y truchado después?)
Te la hago corta: mañana viernes nos encontramos a las once de la noche. Me va a llevar a bailar, para enseñarme algunos trucos de conquista. Eso sí, me pidió que tratara de ir medianamente arreglada, y que intentara parecer una chica.
Intentaré.

P.D: 1) Ya sé que no es muy ético chantajear a nadie, pero estoy desesperada.
P.D: 2) Espero que en tu país el “agarrar” no signifique lo mismo que acá el “coger”, porque de lo contrario estoy en el horno, ya que el principio de este mail sería bastante puerco.

Chau

Ifi

P.D: 3) Ya sé que la posdata va después de la firma, pero no importa.
P.D: 4) El código para que flote el auto sobre el agua en el GTA es “seaways”

lunes 3 de diciembre de 2007

La historia de Ifi

Lo que no sirve, que no estorbe

Día 45

Pachi:

El otro día una amiga me contó que en su país usaban un refrán: “Lo que no sirve, que no estorbe”. La verdad, me dejó pensando. Porque yo soy toda una experta en dejar las cosas por la mitad. A veces son sentimientos que no me atrevo a expresar, o miedos que me da vergüenza reconocer. No sé... Cosas... Cosas que no sirven para nada, y que, sin embargo, me impiden seguir adelante.
Toda esta introducción la hago porque tengo que confesarte algo: ¿viste lo que me compré?, ¿la nueva Ifigenia Pacheco?... Bueno, pues todavía sigo siendo la de siempre.
No encontré el valor para usarlo, y mucho menos para cambiar.
Malo, ¿no?
Y es que no me puedo sacar de la cabeza lo que dijo el Bruto. TODO lo que dijo. Creo que él habló de mucho más que del físico y la apariencia. Sé que los mencionó, (lo del corpiño, y eso...), pero lo que más parecía molestarle de mí, pasaba por otro lado.
Y pensando, pensando, llegué a la conclusión de que todos mis defectos pueden resumirse en uno: una odiosa y estúpida falta de humildad. Siempre me creí más que los otros. Como vivía en la ciudad, me sentía superada. Que los del pueblo no eran más que una manga de giles... Como soy una pendeja, nunca me tomé en serio a mi vieja, porque, después de todo, es sólo eso: una vieja... Y como me considero una intelectual, no he hecho más que burlarme todo el tiempo de un mecánico glorificado como el Bruto, (que, después de todo, ¿qué culpa tiene de ser bruto, el pobre muchacho?)
Y creo que fue toda esa estúpida soberbia lo que terminó volviéndome insoportable.
No justifico a Ine. Ella actuó para la mierda conmigo... Pero en parte, (sólo una parte diminuta), me lo merezco. De verdad que hay gente que no me traga, (no me tolera)

Disculpame, pero tuve que alcanzarle una ficha al hurón.
¿En dónde estaba? Ah, sí...
¿Sabés lo que necesito yo?
Bueno, por supuesto dejar de ser virgen, como te digo siempre...
Pero además...
Necesito enamorarme. Encontrar un tipo de verdad, que me mueva el piso. Que sacuda mi mundo, como dicen en el norte.
La ropa la tengo, tengo las ganas, y, lo más importante, el firme propósito de convertirme en alguien mejor.
Claro que un poco de ayuda de mis amigos me vendría bien. Pero tengo que resignarme: estoy más sola que un perro...
Mientras te escribo esto, el hurón no hace más que molestarme. Tecleo dos palabras, y me interrumpe con cualquier excusa, así que de un momento a otro voy a tener que despedirme.

Parece que se calmó un poco.
Porque yo pensaba... De verdad necesito un hombre. Y no sólo de “esa” manera, sino también...

Y, pensándolo mejor, ¿sabés quién me vendría bien a mí?
¡El Bruto!
Sí, porque, después de t

Ay, este idiota no tiene paz.
Ya sé que no es un comentario apropiado para mejorar mi humildad, pero es que este hurón, hoy más que nunca, parece una rata.
Mejor la sigo mañana.
Chau
(¿no es mala idea lo del Bruto, no te parece?)