La historia de Ifi
De amigas y vecinos
¡Qué raras que somos las mujeres!
Es decir, yo sé que así, “virtualmente”, puedo ser amiga de cualquiera. De hecho somos un montón de pibas en el blog, y con ellas nunca tengo ni un sí, ni un no. ¿Y sabés por qué es eso? Porque las mujeres somos re buenas..., hasta que se nos cruza un hombre. ¡Ahí sí que se pudre todo!
Ponele Ine, por ejemplo.
Ayer estaba como el gato que se comió el ratón. Llegó una hora tarde, (¡y eso que es re puntual como yo!), estaba dispersa, y super contenta. Raro, porque desde su alejamiento de Borges que no había vuelto a sonreír.
Cada vez que yo la miraba, tenía la vista perdida en el vacío, y una sonrisa estúpida en los labios.
¡Claro que intenté averiguar lo que estaba pasando!, pero ni bien le sacaba el tema, la muy turrita empezaba a preguntar por el Bruto. Y era obvio que lo único que intentaba con eso era distraerme, así que durante un buen rato nos dedicamos a competir a ver quién lograba poner en evidencia a la otra. Por supuesto gané yo, así que terminó confesando: justo antes de encontrarnos se había chocado con el vecinito chuchi. Se llama Piti, (¡yo no elijo los nombres! Al parecer el pobre se llama Pedro, de ahí Peter, para acabar en Piti) El apellido es algo escocés, tipo Mc Donald, pero sin las hamburguesas y la grasa. Como te dije, vive a la vuelta de lo de Ine, y si no lo habíamos visto antes, fue porque se mudó hace dos meses.
Mi querida amiguita del alma se emocionó tanto en el encuentro, que, olvidando que tenía cita conmigo, le aceptó compartir un café.
A ver si nos entendemos: yo la estaba esperando parada en Cabildo, entre Juramento y Echeverría, y ella estaba sentadita, en Juramento, entre Cabildo y Ciudad de la Paz, traicionándome. Y ni siquiera a la hora de darle su teléfono le agarró remordimiento.
Por supuesto, ni bien me lo confesó, me hice la dolida. Puro teatro, porque a mí el vecino no me importa nada, y ella, en cambio, mucho. ¡De verdad! Me encantaría verla de novia con un tipo como el vecino. Pero como Ine es así, medio retorcida, ya estaba diciendo que, si Piti llamaba, se iba a hacer negar, le exigí que la próxima salida la hiciéramos los tres.
¡Tendrías que haberle visto la cara!
¿Soy mala, no es cierto?
Pero, ¡qué se le va a hacer! Después de todo soy sólo una mujer.
¡Chau!
Ifi
P.D: No te preocupes, Pachi. Tengo un plan infalible para engancharlos. Y es que ya decidí que, a partir de ahora, y para evitar futuros inconvenientes, al novio de mis amigas voy a elegirlo yo.
Así que... ¡cuidate!
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