La historia de Ifi
El regreso menos esperado
Querida Pachi:
Sí...
Al parecer el comando gay está de regreso. Por fortuna, esta vez no me tomó de sorpresa.
A este Aurelio ya lo tengo más caladito que una sandía.
¡Bisexuales a mí!!!!!!!
Ayer, como te conté, me dejó una cartita. ¡Y a que no sabés! Era una declaración de amor. Re pedorra, por cierto. Y eso sirve para aclarar un punto: mi jefe no es “bi”. Es un gay convencido de que puede sacar provecho de la debilidad de las mujeres. Porque yo ya te conté que Aurelio tiene lo suyo. Y si su miembro es tan largo como su lengua, sus dotes de seductor están aseguradas.
La cartita es patética, y demuestra a las claras su total desconocimiento sobre el alma femenina. Cursi, estereotipada... Te la transcribiría, pero son más de siete hojas en que, con letra apretada, trata de darme lástima por su pasado amoroso, conmoverme con su devoción a la madre, (¡justo!), y alabarme, de la forma en que sólo un gay puede hacerlo. Al final me jura que nunca más va a volver a molestarme, dada mi relación con el Bruto, y me implora que no use en su contra el maldito celular.
En resumen, siete hojas escritas al pedo, con la única intención de dar lástima.
Por supuesto, no leí la maldita carta en su presencia, así que esta mañana me estaba esperando, recontra cagado en las patas. (Disculpá mi vocabulario, pero ahora que el Bruto no aparece, no tengo motivos para hacerme la fina) Cada movimiento que yo hacía, era acompañado por una mirada lánguida y un suspiro. Pero yo, como si nada. Ni una palabra, ni un gesto. Sólo mi más absoluta indiferencia.
Y, de ahora en adelante, va a seguir siendo así, al menos hasta que un día me canse, y lo putee como se lo merece.
En cuanto a contarle la historia a la esposa del camionero, no sé... Lo estuve hablando con las pibas del blog, y a ellas tampoco les pareció buena idea... Quiero vengarme de mi jefe, pero sin lastimar a nadie.
Y, hablando de gente lastimada, anoche vino a visitarme Ine. La pobrecita está re mal.
Tal parece que, pasado el entusiasmo inicial, Borges tampoco le cerraba del todo a ella. El grupo al que pertenecía, en cambio, le fascinaba. Las idiotas, los intelectuales, los profesores, y hasta los nuevos, se codeaban de igual a igual con su novio. Y a ella, tanta aceptación repentina, la tenía encantada.
Ahora, en cambio, había vuelto a la Siberia de mi amistad. Un desierto frío y congelado, donde la sorna y la inteligencia no la iban con los estereotipos.
Y no es que ella fuera feliz haciendo las mismas pavadas que los otros... Pero le encantaba la idea de dejar de ser diferente.
¿No es un poco de inseguridad de su parte?
¿Alguna vez te viste en el compromiso de tener que dejar de ser vos misma, para poder encajar?
Y no hablo de lentes de contacto, o tacos, o evitar decir malas palabras, sino de regalar tu tiempo de vida siendo quien no sos, ni te interesa ser.
Por una razón parecida se terminó acostando con Borges. Yo había insistido tanto con eso de perder la virginidad, que la había terminado convenciendo. Así que cuando el muy idiota se lo propuso, a ella no le pareció mal. Pero tampoco bien... Y creo que fue esa indecisión lo que marcó el magro resultado de aquel encuentro.
No sé mucho de sexo, pero estoy segura que no se puede tener sin ganas. Y, por desgracia, Ine no estaba muy contenta ni con el lugar elegido, ni con el momento..., y mucho menos con el novio. ¡Un desastre!
Para colmo, Borges era virgen. ¡Qué tipo es virgen a los veintiún años! ¿No se supone que el varón tiene que tener experiencia?
Cuestión que, después de esa noche, el sexo se convirtió para Ine en una rutina más. Puro aburrimiento. Y para colmo, Borges comenzó a usarla como muñeca inflable, sin importarle más que su propio placer. ¡Un bajón!!!!!!!!
No creas, Pachi. Sé que él no fue el único culpable de semejante tragedia.
También Ine estuvo mal. Nuestro querido amigo podía tener todas las ganas del mundo de comportarse como un idiota abusivo, pero fue ella la que le permitió hacerlo. Después de todo, Ine no es muda. Podría haberle pedido..., no, no pedido, RECLAMADO, aquello que quería y necesitaba. Pero mi amiga del alma es así, medio corta.
Conmigo, por ejemplo...
Si para ella era tan importante el “pertenecer”, me lo hubiera dicho, y lo hubiéramos intentado juntas.
Pero no. A Ine, como al hermanito, hay que adivinarlos.
Y hablando del Bruto...
No. Mejor no empiezo con eso, porque no termino.
Ayer y hoy he tenido que morderme la lengua para no preguntarle a Ine. Para no averiguarlo todo.
¡Lo re extraño, Pachi!!!!!!!!!!!!!
Y yo sé que cada día que Juampi no aparece, me aleja un poco más de él. Pero hay cosas en la vida que no se le pueden exigir al otro. Se puede sugerir una salida, o frecuentar otra gente. Se puede pedir compromiso. Pero decididamente no se puede reclamar por amor. Ni siquiera mendigarlo...
Y dar lástima no es mi estilo.
¿O sí?
La verdad, desde la última vez que lo vi, que estoy sometida a una lucha sin cuartel en mi interior: mi orgullo, contra mis ganas de volver a ver a Juampi.
Y yo soy muy orgullosa.
Bueno, Pachi, esto ya se hizo larguísimo. ¡Hasta mañana!
Ifi
P.D.: Sí. Imposible que yo de mi brazo a torcer y lo llame, ¿no te parece?
¿O...?
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