lunes 19 de mayo de 2008

La historia de Ifi

Pesca con red

Pachi:

Te hablo desde el cyber, porque mi vida laboral fue un pequeño infierno. Mi querido jefecito decidió recibirme con los tapones de punta. (Esa es una frase del fútbol. Se refiere a los zapatos que se calzan para jugar, que en la suela tienen tapones afilados, tipo púas, para aferrarse al césped y no resbalar, dicen, pero que en realidad usan para provocar el máximo daño posible en el oponente)

Bueno, hoy mi jefe no sólo usó sus tapones, sino que, al parecer, pasó toda la noche afilándolos.

Me imaginaba que un tipo como Aurelio no iba a dejar pasar tan fácilmente mi “ofensa”. Sí, porque además de tocarme la cola, encima se ofendió. Y hoy, ni bien llegué, me puso una sanción por tener cinco minutos de retraso. Y si hubiera llegado esos malditos cinco minutos tarde, me la hubiera comido como la mejor. Pero yo soy re puntual, y mi reloj decía claramente algo muy distinto. Para zanjar la cuestión, y taparme la boca, me mostró también el reloj de pared, que, ¡oh, casualidad!, coincidía con el suyo. Conclusión: tuve que firmar.

Después me llenó el escritorio de libros cuya ficha, ¡oh, casualidad!, se había borrado.

¡Cuántas casualidades!

Y no contento con eso, me explicó que el único motivo que había tenido para acercarse a mí, (“amablemente”, dijo), había sido altruista. No por gusto, o propia satisfacción, sino porque estaba claro que yo andaba “necesitando” un poco de “cariño”.

Mientras él hablaba, (más bien graznaba), yo tenía una birome en la mano, (esas de plástico, para escribir), que, de la bronca, partí en dos.

“Uy, se rompió”, dije, poniéndola frente a su nariz. “Es increíble la fuerza que tengo en las manos cuando estoy enojada. ¡Y lo violenta que me pongo!”

Por las dudas no la siguió, y se limitó a controlar que por el resto de la tarde no levantara la vista de la compu.

A eso de las dos, sonó uno de sus celulares. Habló muy despacito, como para que yo no lo escuchara, y se fue, sin dar explicaciones.

Pero la cosa no quedó así.

A pesar de estar solita, como soy muy buena empleada, me apuré a encender la cafetera eléctrica de mi jefe, así, tras su llegada, iba a poder disfrutar de un excelente café caliente. Digo que es “su” cafetera, porque fue él quien la trajo a la oficina. Yo sólo tomo té de yuyos, (esos que me manda mi mamá), y hasta ahora nunca la he usado. Y, quizás por mi inexperiencia, ¡ups!, creo que olvidé ponerle agua.

¡Qué lástima!

No contenta con eso, busqué su celular rotoso, el mismo que el muy cerdo usa para llamar de incógnito a la casa del camionero. Mi intención era vengarme, pero no se me ocurría muy bien cómo. Llamar a la esposa y enterarla de la “curiosidad” de su marido, era una opción, y una ayuda celestial para el Empanada. Pero meterme así en la vida de tres extraños, no me parecía muy moral de mi parte. Por un rato estuve jugueteando con el aparato, y ahí me di cuenta que mi jefecito había guardado tres llamadas. Es decir, las había grabado. Y entonces sí que no pude resistirme.

Te soy sincera: no fue por venganza, sino por pura curiosidad.

¡No sabés, Pachi! ¡Las cosas no eran tan así como Aurelio las contaba!

La verdad surgía de la segunda de las tres conversaciones. El camionero se había acostado con mi jefe al borde de la ruta, (esa parte era cierta), pero, según lo que el tipo decía LLORANDO, más movido por el alcohol, que por la curiosidad. Implacable, en la charla el muy turro de Aurelio lo amenazaba con contarle todo a la esposa, si el encuentro no volvía a repetirse. Y, lo más escabroso, le prometía llevar mujeres a la cita, para que al pobre camionero le fuera más fácil. ¿No es un asco?????????????

En el pueblo no hay gente así.

¿O será que no nos enteramos?

Te juro que estaba tan indignada, que decidí tomar el toro por las astas, o, mejor aún, a la esposa traicionada por los cuernos. Lo lamento por el Empanada, pero me parece que la pobre tiene que saber la verdad de todo.

¿O no?

¿Vos qué harías?

Si fueras ella, (Dios te libre y te guarde), ¿te gustaría saber que tu pareja se acostó con un tipo, cualquiera fuera la razón?

Por las dudas, decidí esconder el celular detrás de “El periquillo sarniento”. Nadie lo lee. Mil páginas al pedo.

Para cuando llegó, mi jefecito tuvo una linda sorpresa. Lejos de estar sentada detrás de la pila de libros acumulada en mi escritorio, como él esperaba, (me había amenazado con una nueva sanción en caso de que no terminara antes de las cuatro), me encontró muy cómoda, apoltronada en su lugar, mientras me mandaba una de las Oreo que esconde en su cajón.

¡No sabés cómo se puso al verme! Pero yo, tranquila, le pedí que me explicara el motivo de la primera sanción que me había puesto. Insistió con eso de los cinco minutos. Yo no se lo discutí. En cambio, bien mancita, maullé: “¿Qué hora es, señor jefe?”

El tipo me miró con desconfianza, pero igual me respondió. Le pregunté si esa hora coincidía con la del reloj de la pared, y me dijo que sí. Y ahí, sin enojarme ni putear, levanté el tubo y marqué el 113, que acá en la Argentina da la hora.

¡Oh, casualidad! Ambos relojes estaban diez minutos adelantados.

¡Quién iba a pensarlo!

El muy cretino me dijo que daba igual, que era su palabra contra la mía, y que como él era el jefe, la mía no valía un carajo. Le respondí que, ya que era el jefe, lo que había hecho la tarde anterior podía caratularse como acoso. Otra vez se burló de mí, con eso de que nadie me iba a creer...

¡Para qué! Me hice la que hablaba por mi celular, mientras lo miraba con sorna.

“¿Pudiste grabar todo, Juampi?”, dije al aire, con tono de espía internacional.

¡Aurelito se puso como loco! Me arrancó el teléfono y lo tiró por los aires, (¡pobrecito mi teléfono, que, a pesar de la puerta faltante, la antena, y la tecla send, todavía estaba bastante bueno!)

¡Cómo lo gasté a Aurelio! Entre carcajadas le dije que Juampi y yo éramos novios, (¡OJALÁ!), y que él ya había grabado todo.

¡Hubiera sido hermoso, de ser cierto! Pero la verdad es que, como vos bien sabés, no cuento con ninguna ayuda, ya sea humana, o tecnológica. ¿Con qué mierda podía grabar a mi jefe, si no era con mentiras?

Por fortuna se lo creyó. Acordó levantarme la sanción, a cambio de que no se volviera a mencionar el incidente de la toqueteada. Pero yo no me conformé con eso. Ahora que el muy estúpido había borrado todas esas fichas, había muchísimo trabajo para hacer. Y, por supuesto, yo no pensaba hacerlo. El ganarme el pan con el sudor de mi frente no forma parte de la descripción de mis tareas en la biblioteca, así que decidí mencionar el celular faltante, y lo que había escuchado.

No pienses que eso es un chantaje, porque es...

Un chantaje.

¡Creí que me mataba! Por fortuna ahí sí que tuve ayuda, (don Miguel de Cervantes Saavedra, que, manco y todo, vino en mi auxilio con su voluminoso Quijote) No llegué a usarlo, pero las ganas no me faltaron.

Así que como me daba paja mudar los libros de escritorio, decidí quedarme donde estaba, hasta comerme el final del paquete de galletitas, mientras el estúpido hacía mi tarea.

¿Es lícito chantajear a un chantajeador?

Creo que sí. Estoy orgullosa, y espero cien años de perdón.

Claro que, por las dudas, no pienso ir a confesarme hasta la Navidad. ¡Para entonces veré!

De lo que sí estoy segura, es que a partir de ahora no me va a ser nadddddddddddd

What a

¿Es

¿Es

¡A qué no sabés quién me parece que

¡SíIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Chau

Ifi

(Mañana te cuento)

2 comentarios:

Marcela dijo...

Hayyy Ifi, no te pongas de sapa por así decir con la mujer, esos son problemas ajenos, pero que HP es tu jefe, amenazar al tipo ese, mmm, mejor dicho, que falta de amor propio, lo de la chantajeada no lo se, yo eso nunca lo he hecho jejeje, pro muy mala clase el hombre, a propósito, no sigas siendo tan misteriosa!!! esos mensajes al final jajajaja, saludos

natsumi dijo...

Hola Ifi estoy de acuerdo con marcela para que hablar con la esposa del camionero igual y ella tiene su aventura con el empanada, pero estoy de acuerdo en chantajear a tu jefe a ver si te deja "trabajar" tranquila.
Espero que el que llego sea el bruto y despues no quieres que te digan que andas con misterios!!!
Saludos