sábado 14 de junio de 2008

La historia de Ifi

Los beneficios de un buen vodka

Pachi:

Ayer debía tener una cara horrible porque, por segunda vez consecutiva, Ine y el novio me invitaron a salir con ellos.

La verdad, me encanta que tengan tan buena onda conmigo, (¿o será que mi amiguita del alma pretende resarcirme por lo que pasó con Borges?), pero pasear acompañada por una parejita que está super caliente y acaramelada es... ¡ay!... incómodo.

Y ellos debían sentir lo mismo, porque a la media hora apareció un tipo que Piti había invitado, para que fuéramos los cuatro a bailar.

¡A bailar!

Creo que es la quinta vez que lo hago en toda mi vida, y, por cierto, la segunda en una misma semana. ¿Qué es oportuno que opine ante semejante convite?: ¿ “¡Qué suerte!”, o... “¡Qué bajón!”?

Como sea, ni bien llegamos, Piti me llevó aparte y me aclaró que apenas conocía al tipo que iba a acompañarnos, advirtiéndome que anduviera con cuidado con él.

Sí cuando Ine busca un tipo para mí, apunta al lado de lo lindo, puede decirse que está cumplida. Piti tiene un alto sentido de la estética, porque tanto este, como el abogado plomazo de la otra vez, eran re lindos, (¿o será que yo me conformo con poco?)

Cuestión que a los dos minutos de llegar mi candidato, me quedé sola con él.

El boliche estaba repleto, y yo, como siempre que piso un lugar así, comencé a buscar al Bruto entre los presentes... No sé por qué hago eso, porque tampoco es como si Juampi fuera el rey de la noche o algo así, pero...

Aunque quizás sólo lo hice de puro aburrida. Sí, porque así como me había costado arrancarle una palabra al abogado, a este otro, en cambio, era imposible hacerlo callar.

¿Creerás que sus tópicos incluían filosofía, ciencia, cine, literatura, o, aunque más no fuera, política o religión?... ¡Para qué! ¡Sólo fútbol!

Yo, como siempre, me hice la fina, jurando ignorar todo acerca del tema. Pero el que en verdad no sabía nada era él... ¡Con decirte que era de Boca!!!!!!!!!!!!

¡De Boca Juniors!!!!!!!!!!!!

¡Bostero!!!!!!!!!!!!!!

Y yo, como te dije, soy gallina a muerte: llevo el rojo y el blanco impreso en el corazón.

Bueno..., más allá de fanatismos, tendrás que coincidir conmigo que el tema no es el más apropiado a la hora del romance. Por desgracia, tal parece que a Pepo, (que así se llamaba el boludo), las piernas de los jugadores le debían resultar de lo más excitantes, porque, sin que nada pudiera anticiparlo, se me tiró encima, e intentó darme un chupón de aquellos.

Como estábamos sentados en un sillón largo, al lado de otra gente, golpeé accidentalmente a varios mientras luchaba por sacármelo de encima.

¿No es un bajonazo?

Cuando al fin logré liberarme de semejante alimaña, me alejé un minuto para buscar aire e inspiración para largar una puteada de aquellas. Pero al volver descubrí que el tipo, lejos de llorar por mi rechazo, estaba ahora abocado a comerle la boca a la minita que tenía sentada a su otro lado.

¿????????????????????????????????????????????????????????

(A riesgo de parecer mi abuelita: ¿qué mier... miércoles le ocurre a esta juventud? ¿En qué momento del último minuto habían tenido oportunidad esos dos como para intimar de aquella manera? ¿No es medio asqueroso tener la lengua de un perfecto extraño metida en tu boca?)

¡Por eso odio ir a ese tipo de lugares!

Te juro que ahí mismo hubiera emprendido la retirada. Pero me pareció mal hacerlo, sin despedirme primero de la parejita melosa.

Agarré mi cartera, (mi bolso), y comencé a recorrer el lugar. Y entonces... ¡lo encontré!

¡A él!

Borracho como una cuba, y llorando por los rincones. ¡Te partía el alma!

Por un momento dudé en acercarme, pero al final me dio lástima, porque se lo veía muy solo al pobrecito... Y es que me parece que el Empanada nunca fue un tipo demasiado popular.

Ay... ¿Te había dicho que estaba hablando del Empanada, no?... ¡¿O pensaste que era el Bruto?!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Cuando por fin decidí aproximarme, caí en la cuenta de que no podía recordar el nombre del pobre pibe. Es decir, desde que lo conozco siempre lo he llamado “Empanada”. No delante de él, se entiende, pero... No sé... Quizás fue la emoción, pero no me podía acordar... Era José Luis, o Luis Pedro, o algo por el estilo.

Igual, no me hizo falta nombrarlo. Ni bien me vio parada en frente suyo, me reconoció, y me obligó a que me sentara a su lado, para poder contarme. Aunque, en realidad, más que hablar, se la pasó todo el tiempo llorando sobre mi hombro. ¡Quedé empapada!

Al parecer, el pobre pibe estaba hecho mier... miércoles porque la camionera lo había abandonado DEFINITIVAMENTE. El marido, quizás gracias a la brillante intervención del Periquillo Sarniento, que lo había liberado del chantajista, había vuelto a ella con brios renovados, y más machito que nunca. Y ahora, luego de su reencuentro romántico, la camionera estaba embarazada de un camionerito, y todos tan felices... Bueno, excepto el pobre Empanada, que no dejaba de llorar y lamentarse.

Yo me sentía un poquito culpable. Sólo un poquito, porque no me parece que sea una mala acción el liberar a alguien de las garras de Aurelio.

No me malinterpretes: el problema con mi jefe no es que sea gay, hetero, o bi. El problema con él es que es una mala persona, y con eso alcanza.

Después de tanto llorar, el pobre Empanada decidió hidratarse un poco, adicionando más alcohol a tanto fuego. Por un buen rato revolvió sus bolsillos. Yo pensé que buscaba una foto, o algo así, pero no... En seguida sacó a relucir varios cientos de dólares, y empezó a agitarlos, mientras llamaba al mozo, (al camarero)

Como te imaginarás, le saqué los billetes de la mano, y se los volví a meter en el pantalón.

¡Para qué!

Resulta que justo en ese momento pasaba por delante nuestro el idiota de mi cita a ciegas que, lo creas o no, al verme, me encaró: “¡Ah!... A mí ni un beso, y con el boludo este, en cambio...”

Y si se hubiera quedado quieto, su idiotez sólo sería una buena anécdota. Pero el tipo, no contento con juzgarme por las apariencias, cometió la torpeza de intentar meterme una mano.

El Empanada, borracho y todo, se paró en seguida para defenderme... ¡Pobrecito!

¿Cómo acabó la cosa? El muy hijo de... de su madre de Pepo, le embocó un derechazo al ojo que lo hizo tambalear más que el vodka que se había tomado. ¡Pobrecito el Empanada!

¿Tengo que decirte que “Pepito” tampoco se la llevó de arriba?... Vos sabés que tengo una mano ¡durísimaaaaaaaaaaa!

¡Abusadores a mí!!!!!!!!!!!

Creo que mi agresor no esperaba que fuera yo la que lo surtiera, porque, una vez recibido el golpe, sólo atinó a mirarme, sorprendido. Yo aproveché su desconcierto para cargarme al pobre Empanada al hombro, decidida a llevarlo a su casa.

Con dificultad lo acarreé hasta la salida, (porque aunque el chico es medio petiso, como buena empanada, está bien rellenito)

Una vez afuera, intenté parar un taxi. Pero el pobre pibe estaba tan borracho, que se me caía todo el tiempo. Una y otra vez tuve que acomodarlo encima mío.

Y ahí estábamos los dos, trenzados en un abrazo un tanto extraño, cuando de la nada apareció....

¡EL BRUTO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Pero eso te lo cuento mañana, porque esto ya es larguísimooooooo

Besitos

Ifi

2 comentarios:

Rasia dijo...

Ifi, te cuento, eso que haces tú de quedarte a medias y seguir otro día es un delito, sí, leiste bien, un delito contra la salud pública.
¿Sabes la cantidad de pibas que leemos tu blog?

Cortas las historias así, de repente, y nos puede dar un día un síncope o algo por el estilo...

Bromas a parte, no te preocupes por haber hecho, en cierta forma, que el empanada cortase con la camionera. Si ella lo quisiera, hacía rato que hubiese dejado a su marido y se hubiese ido con él. En el fondo le hiciste un favor, una relación así sólo lo hubiese acabado destruyendo, seguro que cuando se le pase la borrachera está mejor.

Yo comencé a leer tu blog hace un mes aproximadamente, por lo que he tenido que leer tu historia atrasada poco a poco para irme poniendo al día. Y he leido varias veces que las compis del blog siempre te aconsejan escapar de las citas a ciegas. Pero bueno, ahora que lo pienso, al final viste al Bruto, ¿no? Así que, por una parte, todo lo que aguantaste durante la noche valió la pena...

Marcela dijo...

agggggggggggggggggg, como nos dejas así??? como?? saludos