lunes 23 de junio de 2008

La historia de Ifi

Un par de huevos de chocolate

Pachi:

Ayer estuve pensando toda la noche en algo que me escribió Rasia, una piba del Blog. Ella sostiene que no siempre el amor de tu vida es el hombre perfecto. Y, mal que me pese aceptarlo, tiene mucha razón. Vos te pasás una buena parte de tu existencia buscando un señor que cumpla ciertas condiciones. Y un día, silbando bajito, y como quien no quiere la cosa, se aparece él. No ese “puro músculo” con el que soñabas, sino “él”. Así, a secas... Ese tipo que te mueve el piso, más allá de toda razón y entendimiento. Y te das cuenta que es castaño, aunque a vos siempre te gustaron los rubios; que cree que cuando le hablás del director sueco Bergman, le estás mencionando a Birdman, el de los dibujitos animados (Beeeeerdman!!!!!!); que odia que digas palabras difíciles, ¡con lo que te costó aprenderlas! A mí me pasa eso con el Bruto. No tiene nada que ver con el hombre perfecto con el que yo soñaba. Es demasiado lindo para mi gusto, demasiado mujeriego, demasiado bruto. Pero me mueve el piso... Y cada vez que él se acerca, me quiero morir, y cada día que no lo veo, me quiero matar.

Ay, Pachi!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Esta tarde tuve una sorpresa.

Pero, la verdad, me pasó igualito que cuando yo era chiquita y mi mamá me compraba ese huevito de chocolate, que siempre anunciaba un juguete fabuloso en el interior, pero que cuando lo abrías te encontrabas con una cagada, perdón, una porquería, y para colmo re chiquita. ¡Y esa sí que era una sorpresa!... Digo, porque vos sabías a la perfección que ahí adentro una Barbi patinadora no podía caber, pero igual te ilusionabas.

Bueno, hoy a la tarde me sentí así. Esperaba a Kent, y recibí un G.I.Joe.

Te cuento:

Ni bien entré a la biblioteca, me recibió Aurelio, con cara de culo. “Llamó tu novio”, gruñó. “Dice que lo esperes, que te viene a buscar a la salida”

¡No sabés cómo me puse! “Mi novio”, por si no lo recordás, viene a ser el Bruto.

Las cuatro horas que pasé, mejor ni te las cuento. Mi cabeza comenzó a volar de una manera cruel, (¡no! si yo tendría que dedicarme a escribir novela erótica. No tendré mucha experiencia, ¡pero me sobra imaginación)

Si lo que dicen en la Iglesia es cierto, y se puede pecar al pensar, creo que hoy violé once de los diez Mandamientos. Tontamente me imaginé a Juampi llegando hasta mí, para confesarme lo mucho que me amaba. Creo que, como todo escritor que se precie, no fui del todo original con mis fantasías. Una buena parte del libreto se la robé al encuentro que tuvieron Ine y Piti a orillas del río. ¡Da igual! Claro que en mi imaginación nadie se preocupaba por los preservativos, (total, no hay forma de contagiarse por una mente desbocada)

Tengo la ligera sospecha que más de uno intentó comunicarse conmigo durante el transcurso de esas cuatro horas, y que yo sólo me limité a mirarlo con cara de pelotuda, así, tan fresca. (o mejor dicho: tan caliente)

Bueno, no te la hago más larga, que después me acusan de misteriosa. Por supuesto no fue el Bruto el que me vino a buscar, sino.. ¡el Empanada!

Él dijo que lo había hecho porque se sentía un poco solitario. Pero a mí nadie me quita de la cabeza que sólo fue a la Biblioteca para sacarle de mentira, verdad, a mi jefe. No te olvides que José Luis cree que, con el camionero, eran sólo amigos. ¡Si supiera!

Aurelio se sorprendió casi tanto como yo por la presencia de su rival. Y no le cayó para nada bien el que yo me anduviera mezclando con el amante de la mujer de su amante.

¡Qué complicado sonó eso, ¿no?!

¡No sabés las cosas que se dijeron! Pero, por fortuna, no pasaron a los puños.

Acabado el feroz interrogatorio cruzado entre ambos contendientes, José Luis me invitó a tomar algo. Fuimos a un lugar re lindo, en la zona más lujosa de Belgrano. Ni bien nos sentamos, lo primero que me suplicó fue que no mencionáramos a Juampi, porque no le parecía bien hablar del amigo a sus espaldas. Lo entendí de una. Lástima que el había hablado sólo del amigO, en masculino, porque por el resto de la velada se la pasó preguntándome por mi amigA, en femenino. Quería saber todo sobre Ine, y su relación con Piti.

¿Sabés lo que es increíble de este pibe?: lo buena persona que es. Porque no me preguntaba tanto como para conquistarla, o sacar ventaja. De verdad quería saber si ella era feliz, si el novio no la lastimaba, y eso. Lo mismo había hecho con la camionera. Parecía más preocupado porque las cosas le salieran bien en la vida, que porque la terminara viviendo a su lado. ¡Qué raro, ¿no?!

De verdad, el Empanada me parece un tipo súper generoso e inteligente. Además es muy interesante. Podrías pasarte toda la noche hablando de cine con él, porque sabe un montón. Es mucho más culto que Juampi, y cuando pasás esa gruesa capa de timidez que tiene, es re simpático. Un poco desesperado, pero re simpático.

¿Entonces por qué no me gusta ni un poquito?

Creo, en cambio, que si yo le pasara pelota, él aceptaría encantado. Pero no porque yo le guste, sino porque se ve que está súper solo, y que no le es nada fácil conocer gente.

Pero... si de verdad faltan hombres... ¿por qué un tipo como él está solo? ¿Será que los buenos, los sensibles, los interesantes, son algo así como el aire: están, pero no se ven?

¡Ay, Pachi!!!!!!!!!!!!!!!

Ya son más de las diez de la noche, y mis hormonas reclaman.

Mejor me voy a seguir soñando.

Ifi

P.D: Che, esos huevitos de chocolate eran re ricos, por cierto... ¿Todavía los harán?

¡Ahora voy, y me compro uno!

1 comentarios:

Carolina dijo...

Hola Ifi,

Veo que José Luis y tú se están haciendo buenos amigos, bien por tí y por él que bien les hace falta un poco de compañía. A veces contar nuestras cosillas o nuestras inquietudes a una tercera persona nos ayuda a aliviar la pena o a ver las cosas desde otra perspectiva. Claro, pienso que eso nos pasa más a las mujeres que a los hombres, que cuando se juntan no creo que sea para llorar sus penas amorosas ni sus problemas de pareja.

No te has dado cuenta que ellos cuando se juntan hablan de todo menos de lo que llevan en el corazón? y eso a veces pasa también en la relación con la pareja, si te lo digo yo, que para que mi marido me diga que es lo que le pasa, que por que michi anda de mal humor mejor mando a que lo atropelle el tren y ahí recién me dirá que le duele algo... en fin, dicen que hay que tener paciencia... pero y a nosotras quien nos tiene paciencia...

Bueno, claro está mis rollos son mis rollos y lo que te sucede a ti es totalmente diferente. Como ya te dije antes, ten paciencia el hilo de la vida nos va enredando tal y como lo tiene planificado, nunca antes nunca después.

Un beso y suerte con tu nueva amistad con el Empanada.