miércoles 16 de julio de 2008

La historia de Ifi

Fiesta de pochoclos


Uy, Pachi... No sé muy bien por dónde empezar esto. Es más. No lo estoy tecleando directamente, sino que estoy haciendo un borrador en una servilleta que tengo en la cartera, para no escribir cualquier pavada.

La verdad, estoy recontra confundida.

Hoy, como te dije, quedamos en salir los cuatro, (Ine, el Empanada, Juampi y yo), con rumbo a lo desconocido. Bueno, al menos desconocido para mí, porque el Bruto parecía tenerlo todo bien planeado.

¿Por dónde empiezo?

Como habíamos quedado, ni bien acabé con el trabajo, me dirigí a casa de los hermanitos. Luz, la mamá, debía saber algo, porque me miró con una cara súper rara ni bien me abrió la puerta.

Ya en el cuarto de Ine, la cosa no fue menos extraña. Primero porque esta vez era yo la que daba consejos de belleza y tenía la mejor ropa. Por un momento me sentí como una Barbie en la facultad de Filosofía y Letras, (súper desubicada) Pero también fue raro lo que decía y preguntaba Ine. Porque se suponía que esta salida era para engancharme a mí con José Luis, (motivo supuesto), o, en el mejor de los casos, a ella con José Luis, (motivo real), pero mi amiguita no hacía más que preguntarme por mi relación con su hermano. Qué opinaba yo de Juampi, si me gustaba, si lo había visto a solas alguna vez. Yo me limité a contestar como en el juego: “Ni sí, ni no, ni blanco, ni negro”, (si no conocés el juego, después te lo explico)

Para desviar el tema, comencé a preguntarle por la dulce Amanda. Ahí la que empezó a jugar al gato y al ratón fue ella. ¿Por qué nadie en esa familia habla de la novia fugitiva? Sé que fue al mismo colegio que todos ellos, que era una visita frecuente en la casa, y que Ine se ha comunicado más de una vez con ella durante su exilio. Entonces..., ¿por qué nadie quiere hablar de Amanda?

A la hora de estar allí, llegó el Empanada. Nosotras bajamos, pero el Bruto no estaba, por lo que la situación fue de lo más incómoda y tensa. Es horrible cuando nadie sabe que todos saben lo que no deberían saber.

Te diría que lo único que tuvo de bueno ese encuentro con José Luis, fue permitirme entender por qué nunca antes el pobre muchacho me había llamado la atención. Sucede que cuando está Ine, José Luis, el pibe divertido e inteligente, desaparece por completo, para dar paso al Empanada, el gordito gil. ¡Qué bajón! ¿Por qué será que siempre mostramos nuestra peor cara con aquellos que más nos gustan? ¡Te juro! ¡El pendejo parecía un idiota! Por eso que a Ine no le gusta.

Después de un rato llegó Juampi, y yo me propuse seguirle el juego, (o al menos lo que yo pensaba que era el juego), y comencé a festejarle al Empanada todas las gracias.

Las dos veces que había salido a solas con él habían servido para enseñarme cómo lograr disparar su humor ácido, así que no me costó demasiado encender su chispa. Para cuando llegamos al cine, el chico era el alma de la fiesta, mientras que el Bruto, (¡por algo lo llamo así!), se mostraba por demás enculado, (=... ¿te lo tengo que explicar?)

Esperá que busco más servilletas.

La película la eligió Juampi y

Ahora sí... Ya estoy tecleando otra vez.

La peli la eligió Juampi, y era una comedia inglesa que se llamaba “Muerte en el funeral”, o algo por el estilo. Era graciosa, bien articulada, pero el humor no era tan fino como podía esperarse del cine inglés.

Cuestión que ni bien nos sentamos, empezaron los problemas.

Ine y yo pasamos primero, y después los dos varones. Veníamos, desde el centro hacia el costado, así: Yo, Ine, Juampi y José Luis. Una distribución no demasiado interesante ni jugada, como te imaginarás, así que en seguida Juampi saltó y dijo que ni muerto se sentaba “al lado de esta tarada” (sic) Pero en vez de cambiar lugar con José Luis, como hubiera sido lo lógico, nos hizo correr a todos un puesto, y se sentó al lado mío: Juampi, yo, Ine y José Luis.

Entonces fue Ine la que se quejó de no ver bien en ese sitio, así que de nuevo cambió lugar conmigo, (eso de no ver bien era cualquiera, porque la sala estaba buenísima, y sólo podía taparte el hombre elástico, y si llevaba un sombrero) Pero de nuevo protestó Juampi.

Bueno, te la hago corta, aunque te juro que fue re larga. Para cuando las luces se apagaron, quedamos sentados así: Ine, José Luis, yo y Juampi.

La peli daba para hacer comentarios, así que yo cada dos por tres me apoyaba sobre el Empanada para decirle algo a Ine.

Dos o tres veces el Bruto me hizo un comentario sobre mi actitud, tipo: “Dejalo, pendeja”, “No te metas”; o el más inentendible aún: “¡Pará de tirártele encima a José Luis, Ifi!”

Raro, ¿no?

Como yo soy bastante ingobernable, y estaba decidida a hacerla de Celestina, seguí con la mía, como si nada. Pero esta vez, cada vez que me agachaba sobre el Empanada, sentía un pochoclo golpeando mi cabeza.

¡Muy maduro de parte del Bruto!

Dejé pasar el primero. Me hice la sota con el segundo. Pero al tercero reaccioné. Agarré un puñado del paquete, y, como quién no quiere la cosa lo tiré sobre la cabezota dura de Juampi, en forma de lluvia. El agarró otro puñadito, deslizó su brazo por detrás mío, y lo empujó por debajo del cuello de mi remera. Te juro que me hizo cosquillas, pero igual yo la seguí, porque está visto que no sé cuándo parar. Llené mi mano de pochoclos, le abrí la camisa, y se los esparcí por el pecho.

Ayyyyyyyyyyyyyy.

¿Apenas lo toqué? ¿O lo súper acaricié?...

No sé, pero igual se sintió re rico. Él capturó mi mano, y me miró de una manera!!!!!!!!!!!!!!! De nuevo, Pachi... Me encantaría poder explicarte cómo me miró.

Creí que me moría de placer, y otra vez me pregunto si llegar al final en el sexo puede ser tan bueno como esto que siento cuando él me mira de esa forma.

No sé cuánto estuvimos así, él sosteniendo mi mano en su pecho, mientras nos mirábamos en la oscuridad (fue un poco pringoso, por los pochoclos, pero igual muy romántico)

De no haberme llamado Ine para decirme alguna pavada, creo que hubiéramos continuado así para siempre.

Cuando le contesté a la pesada de mi amiga, él ya parecía interesadísimo en la película.

Yo me quería morir, y a la vez no quería que se notara que me quería morir, así que me hice la superada, y aproveché para hacerle un comentario a José Luis.

Y entonces Juampi, fija la mirada en la pantalla, y con la misma cara que si la peli hubiera sido La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, me agarró bien fuerte la mano, y no me la soltó casi hasta el final.

¿Sabés qué pasa, Pachi?

Todo se siente rico cuando estoy con él.

No sé por qué.

Nunca me pasó eso con otro...

No sé, a veces me parece que estuviera embrujada. Como mi amiga Marcela, del Blog, que justo cuando llega la suegra a visitarla se cae rodando por las escaleras... Sospechoso, ¿no?

Bueno, después de acabada la peli, fuimos directo a tomar algo. Pero eso te lo cuento mañana. O esta noche, si el cyber está abierto, porque me parece que igual no voy a poder dormir.

XOXO

Gossip gi

No, Yo

5 comentarios:

Yolandita dijo...

Hola Ifi,

Pues leyendo los comentarios del día anterior y tu historia de hoy concuerdo con todas, la verdad, pienso que allí hay gato encerrado, todos engañandosé, misterioso el bruto, misteriosa ine, (bueno el unico con cara de desconocimiento total parece ser el empanada) pero pues creo que ya ha sido mucho sufrimiento ya, no crees??

Deberías dejarte a desear un poquito al Bruto, que sepa que no eres de su propiedad (no porque no quieras jaja) pero que mientras el no se decida a nada, no puede exigir nada, desgraciadamente las mujeres cuando amamos entregamos absolutamente todo, y nos conformamos muchas veces con muy poco... el bruto es superarchirecontrahipermega lindo, pero tu también mereces a alguien que no te dé migajas de su tiempo, a su voluntad y disposición...

Saludos a tod@s y pues aquí estamos pendientes de que nos cuentes que paso en la cena...

Rasia dijo...

Sí, concuerdo con Yolandita, la actitud del Bruto es muuuuuy sospechosa...

Carolina dijo...

No se si la actitud es sospechosa como dice Yolandita, pero lo que si te puedo decir es que el hombre está más confundido que si le hubieran dado vueltas como a un trompo.

Yo pienso que él se debate entre el honor y el amor... es decir entre la tal Amanda y nuestra Ifi...

Por eso es que le molesta tanto que "te le tires encima al empanada"

Pero como te dije dale tiempo al tiempo y no dejes que el haga lo que quiera... ponle un stop. Por que a que vienen esos arrumacos el otro día en la biblioteca? Si tu jefecito ha hecho algo o dicho algo de seguro que el mismo Bruto te lo hubiera aclarado. Ummm no dejes que se aprovechen de ti tampoco querida, aunque te guste y tu tambien quieras.

Besos

Marcela dijo...

Hola Ifi, a ver que te digo, la verdad es que deberías frentear a el bruto, sinceramente no desviste aceptar semejante cosa, nosotras las mujeres tendemos a querer ver lo que queremos ver, frentealo, y si esta contigo bien, sino sigue tu camino, duele pero es mas realista que esa encrucijada en la que estas, a mi me pasan muchas cosas, como la caida el asunto es verle el lado positivo y reírte de ti misma, pero sobre todo Ifi valorarte, y si sigues en ese juego la única que va a perder eres tu, saludos

natsumi dijo...

Hola ifi!!!!!!
Concuerdo con todas lo mejor es que te tomes todo con calma y esperes que llegue la amanda para que el bruto se decida o se quede con ella o la deje porq esa celadera sin tener ustedes nada no me parece...

Suerte y saludos