La historia de Ifi
Love Story
Hola Pachi:
Ahora sí te escribo con relativa comodidad. Digo relativa, porque si bien tecleo en mi propia máquina, en la soledad de mi cuarto, (buah!, mi nuevo cuarto, porque, como te dije, al anterior ya le dieron otro destino), bajo el amparo de la noche, sé que mi vieja anda por ahí, rondando, preocupada por la mala cara que traje de Buenos Aires, y esta amargura que me brota por los poros. Así que en cuanto ella aparezca la corto, porque se muere por saber, y en especial está obsesionado con que le hable del Bruto.
¡Justo!
¿En qué parte había quedado?
Ah, ya sé... Cuando Juampi me confesó que lo volvía loco
¡No sabés cómo me lo dijo!
¡Guau!
Fue raro sentirse deseada así por un hombre.
¡Te juro! Me empezaron a latir partes de mi misma que ni siquiera sabía que existían. Y me sentía..., ¿cómo te diré?..., entregada, dispuesta.
Por primera vez pude entender a esas pibas que hacen cualquier locura por amor
Porque aquello era una verdadera locura, y de haber estado yo más cuerda, hubiera dado marcha atrás antes de que las cosas llegaran más lejos. Pero vos viste cómo soy. Tardo un millón de años en mandarme, pero una vez que lo hago...
Y tan loca estaba, que le respondí: “Vos también me volvés loca”
Y ahí todo se puso más raro todavía.
“No me digas eso, pendeja”, me suplicó. Y cuando te digo que me suplicó, no lo digo porque quede lindo, sino porque de verdad lo hizo. “No podés hacerme esto, pendeja... No tenés derecho”, repetía.
Y ahí, como pude, le expliqué mis razones. Ya sé, ni vos debés entenderme. Ni las chicas del Blog lo hacen. Pero yo te juro que sólo quería que, ya que iba a hacer el amor una sola vez en mi vida, (después de la otra noche ni muerta dejo que un extraño me toque), quería que esa sola vez fuera memorable.
Nadie me entiende, porque nadie sabe lo profundo que es lo que siento por Juampi... Ni siquiera Juampi...
Porque enseguida trató de convencerme. De explicarme que así no le servía a nadie. Que el único amor placentero era el que era para siempre, y no por una noche. Que él sentía por mí cosas muy importantes y profundas...
(sí, me dijo eso y todavía estoy viva)
... pero que con Amanda tenía un compromiso ya asumido, y que todo era demasiado confuso como para apurarse y hacer algo que pudiera lastimarnos a todos.
Hasta allí sus buenos propósitos...
Pero después me miró dos veces, y tanta sabiduría dio paso a la locura. Su locura.
¡Ay, Pachi! ¡Vos no sabés cómo empezó a besarme!
No hacía más que decirme que yo lo volvía loco, y que se moría de deseo por mí...
¡Qué besos! ¡Qué caricias, Pachi! ¡Era increíble!
Menos mal que estábamos en un bar, porque si no...
Cuando ya estaba más mareada que en una calesita, y a punto de estallar, él se frenó en seco, se puso de pie de un salto, y sin decirme nada se fue para el baño más cercano.
Para cuando volvió parecía otra persona. Era como si hubiera sumergido la cabeza en agua fría, de tan mojado que estaba. Y fue cuestión de segundos para que de nuevo estuviera sentada frente al Juampi reflexivo que hablaba del deber y de Amanda.
Yo, en cambio, no me había calmado ni un poco. ¡Todo lo contrario! Lo que fuera, quería que ocurriera esa noche. Sentía que lo necesitaba como nunca había necesitado antes a un hombre. Estaba...
Estaba loca.
Él intentó disuadirme una vez más, pero ahí medio me ofendí... ¿Cómo? ¿Lo hacía con cualquiera, y tenía tantos reparos en hacerlo conmigo?
Por supuesto, se lo eché en cara. Pero la respuesta que me dio me dejó temblando.
“¿Y quién te dijo que lo hago con cualquiera?”, protestó.
Te juro que me quedé muda.
Por un momento temí que Amanda no sólo hubiera sido su primera novia, sino su única mujer, y me agarraron unos estúpidos celos retroactivos que me convulsionaron el alma. El fantasma de mi rival se agigantaba a cada paso. No sólo era hermosa, sino que además había sido una amante tan perfecta como para que Juampi no necesitara otra.
Y entonces, en menos de un minuto, corrió toda una película en mi interior. Una vieja película que había visto cuando era chiquita. Una en que dos chicos perdidos en una isla descubrían el sexo de manera natural, sin inhibiciones ni miedos... ¿La viste?
Seguro que muy distinto a mi inexperiencia torpe y prejuiciosa.
“¿En qué pensás?”, me preguntó Juampi. Pero yo seguí muda, de pura bronca y envidia.
Y ahí empezó a hablarme re bien del sexo como símbolo de un amor más profundo, y del cuerpo como algo que había que preservar. Me contó de las drogas, (fue culpa de ella, ¿viste? Aunque no lo dijo, sé que fue culpa de ella), y del accidente. Al parecer esa experiencia le había cambiado la vida, acercándolo a Dios.
Me habló tan bien, y tan dulce, que de haberme pedido que yo fuera su Santa Clara, para él volverse San Francisco, hubiera aceptado sin dudar.
¿Cómo logra Juampi cambiarme así la cabeza?
Es decir..., yo la re quiero a Ine, o a las chicas del Blog, o a mi vieja, pero... basta que Juampi lo diga, para que las cosas me peguen diferente, no importa cuántas veces las haya escuchado antes.
Me habló tan bien, tan sensato, tan amoroso, tan..., que de repente tuve una inspiración, (o más bien un deseo), y le pregunté... No, no se lo pregunté. Creo que lo afirmé:
“Entonces vos también sos virgen”
Ni bien lo dije me sonó raro. Después de todo, ¿qué tipo es virgen a los veintitrés años, no te parece?
¡Cómo puedo ser tan mala para juzgar a la gente, Pachi!
¡Cómo no me di cuenta antes que mi Bruto, al que creía un conquistador cruel, era apenas un cordero tierno!
¿Y sabés lo más raro, Pachi?
Que entonces todo me cerró.
El motivo para que yo llegara virgen hasta los diecinueve. ¿Te das cuenta, Pachi? Siempre lo estuve esperando. Y la virginidad ya no me parece una vergüenza, sino un gesto interior, anterior a la entrega honesta. Lo malo no es no acostarse con alguien, sino hacerlo con cualquiera.
Ya sé que las chicas del Blog me lo dijeron una y mil veces, pero recién ahora me doy cuenta de que el sexo sin amor no sirve para nada.
Es decir, siempre lo dije, pero recién lo entendí esa noche con Juampi.
Y así como siempre me había parecido patética mi virginidad, lo creas o no, me enorgullecí de la de él, como si me perteneciera.
Pero, ¿sabés lo malo, Pachi?, no me pertenece.
Según me contó, con Amanda habían jurado reservar esa experiencia tan importante para la vuelta.
¡La vuelta, Pachi!...
¡Me quiero morir!!!!!!!!!!!!!!!
Después me confesó que yo le había gustado desde el primer día, cuando era gordita, mal vestida y con anteojos, y que más de una vez me había espantado al Empanada, que suspiraba a mi paso, de puro celos. Pero que sólo al conocerme mejor se había enamorado...
Te juro que dijo “enamorado”. Pero en seguida se corrigió, y empezó a hablar de Amanda.
Hablamos toda la noche, y después fue él quién me llevó a la estación de micros, a la mañana siguiente. Cuando te escribí, acababa de irse, a mi pedido, porque cada minuto que pasaba se me hacía más difícil.
¡Me quiero morir, Pachi!
¿Qué me espera ahora?
En fin...
Si mañana no te escribo, temé lo peor.
O me suicidé, o le conté toda la historia a mi madre, que para el caso es más o menos lo mismo.
¡Hasta mañana!
Yo
4 comentarios:
No mi hubiera imaginado lo de la virginidad del Bruto, así como tú lo describías parecía todo un conquistador, pero si a ti te cayó como sorpresa, tú que lo has conocido en persona que cabe de nosotras no crees? Ya vemos que Juanpi es un hombre de palabra, que ya hizo un pacto con su Amanda y que ojalá y las cosas no lo lastimen más por que tal como la tal muchachita te dijo por teléfono, ellos se supone que tienen una relación abierta, eso quiere decir que ella no se ha guardado para él?
En fin, que te puedo decir, si contar por escrito lo que tienes en la cabeza no te basta para defogar, habla con tu mami, que ya sabes bien que más sabe el diablo por viejo que por diablo... y ella si bien quizá no va a poder curar nada de las heridas que ahora tienes en el corazón, por lo menos te podrá ayudar a que sean más livianas compartiéndolas contigo.
Recibe un beso y ten fe y esperanza de que todo se arreglará para ti. Por que si de algo estoy segura es que el amor siempre encuentra caminos para realizarse.
Hay Ifi, yo no te podría hablar sino por mi experiencia, por que no tuve una mama a la que preguntarle, y la verdad aunque las amigas aveces aconsejan es mejor recurrir a tu mama, lo digo por que a veces los amigos no son los mejores consejeros, tomate tu tiempo Ifi, por que como te sientes solo el tiempo te dará respuestas, un saludo grande y trata de sonreír que créeme que hay problemas mucho mas graves, saludos
Hola Ifi...
Tenia tiempo sin poder escribir pero he seguido tu historia con el celular de mi hermano que tiene internet.
Y estaba por preguntarte como podias estar tan segura que el bruto se acostaba con cualquiera? digo no creo que esa sea la conversación tipica que tienen dos hermanos, pero si que me sorprendio que el bruto fuera virgen de verdad no me lo esperaba.
Tocara esperar a ver que pasa cuando llegue la amanda aunque estoy de acuerdo con carolina de que ella dijo que no eran exclusivos y si bien el bruto es virgen quien dice y ella aun lo sea.
Buena suerte y un saludo a todas las chicas del blog.
Besos...
Hola a todas!!!
Ay, Ifi, llego y mira con lo que me encuentro: ¡El Bruto virgen! Y no por falta de oportunidad, sino por decisión propia...
La situación es de lo más complicada (vaya, descubrí América); bueno, lo que quiero decir es que lo mejor en estos momentos es recurrir a tu mamá, sea como sea, y como dice Carolina, ella tiene más experiencia y es la única que sabrá aconsejarte.
Mucha suerte para ti y saludos para todas.
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