La historia de Ifi
Caminando hacia el final
Pachi:
En efecto, parece que a todas las madres del mundo les gusta exagerar. La tuya me contó que habías quedado parapléjica de por vida, y si te escribí tanto fue para que no lo pasaras tan mal. Sin embargo, creo que el favor me lo terminé haciendo yo, porque con cada uno de esos envíos mis pensamientos se aclararon un poco.
No te ofendas, pero fue una suerte que no me contestaras de una. Porque si unos meses atrás me hubieras dicho lo que pusiste en tu última carta, me lo hubiera re creído.
Cuando una tiene nuestra edad, y mira a su alrededor a pendejas como vos, y las ve rodeadas de pibes que las admiran, piensa enseguida: “soy fea, soy gorda, soy un desastre”, que viene a ser la forma en que las de nuestra edad repiten el “a mí nadie me quiere” de la infancia.
Pero durante estos meses de escribirte, y quizás, (tengo que admitirlo), con la súper ayuda de las pibitas del Blog, creo que maduré un poco. Porque ahora cuando veo una pendeja como vos, rodeada de admiradores, saliendo con todos y ninguno a la vez, chupando como cosaco, (o cosaca, en tu caso), acostándose con desconocidos, me digo: pobre, ¡qué sola que está!
En cuanto a eso de si soy fea, ¡qué se yo!
¿Según quién? ¿Los que pasan por la calle? ¿Los que leen una revista? No sé que opinan ellos, y, ¿sabés?, no me importa, porque no los conozco. En cambio, creo que a Juampi le gusté desde un principio.
Ya sé lo que estás pensando: no tanto como Amanda, que es una modelo.
Pero igual creo que le gusté mucho. Y si le gusté, a pesar de que jamás rechazo un postre, ni nadie se da vuelta para admirarme, ni nada de lo que a vos te pasa tanto, eso quiere decir que yo, además, debo tener algo muy lindo.
¿Sabés?, a veces nos enfocamos en las cosas incorrectas. Como yo, por ejemplo. Creía que quería dejar de ser virgen, pero en verdad buscaba a alguien que me hiciera vibrar por dentro.
Tal parece que ese no va a ser Juampi, pero no importa. Es un tipo tan genial, que me enseñó un montón de cosas. ¡Y sin necesidad de tocarme un pelo, o llevarme a la cama!
Vivir así vale la pena: aprendiendo, compartiendo con otro, siendo feliz. Muy feliz.
Porque, a pesar de que me duela que no hayamos terminado juntos, el que exista alguien como él me reconcilia con la vida, y, ¿sabés?, no pienso conformarme con menos el día que me enamore de otro. Llamame “gorda pelotuda”, o como quieras, pero... eso es sólo porque nunca te enamoraste. Un tipo como Juampi es increíble, y ojalá alguna vez te toque.
Me toque,
(¡ay!, en todas las acepciones de la palabra)
Bueno, te dejo... y no olvides contarme cómo te fue en tu recuperación.
Saludos a tu madre.
Ifigenia Pacheco
2 comentarios:
Hola Ifi!!!
No sabes la alegría que me da leer la respuesta que le has escrito a Pachi. ¡Nuestra niña se ha hecho mayor! Le has contestado tan bien, con tanta madurez que me siento muy orgullosa de ti.
Bueno, me dejo de ser tan maternal y paso a preguntarte por tu vuelta a casa. ¿Cómo ha ido todo? Me imagino que una locura con tu primo, buscar piso, trabajo... esperar noticias de Juampi...
Espero que todo haya ido mejor de lo que esperabas, y nos lo cuentes pronto.
Saludos a todas!!!
Hola Ifi...
Pues también estoy sorprendida por tus palabras... jamás creí que las leería de ti... aceptar lo del bruto así nomás... wow... si que maduraste...ya quisiera aceptar a veces así las cosas... pero me da gusto que piensas así...
Animo y solo pq tus aventuras con el bruto han terminado no nos vayas a olvidar...
Saludines
Publicar un comentario en la entrada