miércoles 27 de agosto de 2008

La historia de Ifi

Elogio a la locura

Pachi:

Estoy desolada. Mi vida se ha convertido en un completo bajón.

Acabo de llamar por teléfono a Ine a Buenos Aires. ¡El Bruto desapareció! ¡De verdad! Dejó una carta diciendo que se iba, pero que prefería no decir adónde, hasta que la situación se arreglara. ¿De qué situación estaría hablando? Encima, más de una vez intentaron hablar con él por celular, pero siempre atiende Amanda. ¡Es como si lo tuviera secuestrado!

Luz y el papá de Juampi están como locos. Ine, en cambio, se refugia en el Empanada para no perder la razón. Mucho se refugia, porque en los tres minutos que hablamos me lo nombró como diez veces.

Como ves, la única que sigue sola soy yo.

Y hablando de eso, ¿te conté que Carlo, el hermano de Gino, se me declaró? Bueno, no es como si me hubiera pedido casamiento o algo así, sino más bien que me ofreció que me quedara en Italia, viviendo en su casa. La verdad, no fue demasiado romántico. Pero no por culpa del pobre pibe, que hizo lo posible y un poco más: me llevó a almorzar a un lugar hermoso, con vista al mar, me compró una flor... Le faltó ponerse de rodillas. Pero yo, que con esto del italiano mucho no la voy, lo interrumpía a cada rato, para verificar que lo estaba entendiendo adecuadamente. ¡Patético!

Igual mi negativa no pareció afectarlo demasiado.

Ni bien terminamos de comer me llevó al centro histórico. Lo curioso de ese lugar es que casi no hay distancia entre una casa y la que está enfrente. Creo que construyeron la ciudad así para impedir el paso de los ejércitos invasores. Las calles son tan estrechitas que producen claustrofobia.

Después llegó un grupo de hombres, algunos viejos, pero otros muy jóvenes, vestidos de ropa de época, y cantando viejas tonadas en genovés. Le pregunté a mi guía improvisado si lo hacían por plata, porque en Buenos Aires está lleno de gente que pretende vivir con lo que saca como artista callejero. Pero no, parece que estos sólo buscan conservar la tradición.

¿No es loco?

¿Qué es lo que hace que un grupo de hombres grandes pierdan horas de su vida por amor al arte?

¿Qué es lo que hace que una piba joven pierda la oportunidad de estar con un galán ítalo- espectacular, para suspirar por un bruto del subdesarrollo, y que encima está con otra?

¿No es re loco?

Yo

Napoleón Bonaparte

lunes 25 de agosto de 2008

La historia de Ifi

“Subí, agarrate, y callate”

Querida Pachi:

¿Por dónde empiezo? ¿Por lo que me hace desgraciada, más desgraciada, o un poco feliz?

Empiezo por lo peor, porque yo soy así...

No quiero ser quejosa, Pachi, pero... Hoy no me aguanté más, y le mandé un mensaje de texto por el celu a Juampi. Mis primos me habían llevado a una casita increíble, en medio de la montaña, con una vista espectacular del mar, en plena Génova. En la parte de más arriba de arriba, había un pequeño banquito, que los dueños de casa, unos amigos de Gino, llamaban “el pensatorio”. Había que trepar bastante para llegar hasta él, pero era fabuloso permanecer sentada allí, con esa vista impresionante. Te juro que me estaba tan feliz y plena, que la ausencia de Juampi me dolía. Y entonces, así nomás, sin pensarlo dos veces, agarré mi celu. Sabía que me iba a salir carísimo ese mensaje, pero me moría por comunicarme, así que le puse:

“Juampi: estoy acá, en un lugar increíble. ¿Cómo te está yendo con Amanda? Si necesitás una oreja, escribime. A veces la distancia hace que todo se vea más claro. Tu amiga, Ifi”

¡Para qué! A los cinco minutos mi telefonito vibraba tanto, que por un segundo tuve miedo que fuera un terremoto. Y bueno, más o menos lo era. Porque la respuesta del Bruto hizo que el mundo se me cayera encima.

“Con Amanda todo increíble. Lo único que necesito es que no nos jodan. Gracias”, fue su respuesta.

¡¿No es un súper bajón, Pachi?! Me refiero a... no puedo reconocerlo en esas palabras. Yo conozco a Juampi, y él no es así.

Aunque...

También me acuerdo lo que me contó Luz aquel día: el efecto devastador que Amanda produce en el pobre chico. Pero... ¿podrá ser para tanto?, ¿o simplemente se habrá aburrido de mí?

¡Me quiero morir, Pachi! Y lo peor es que estoy cada día más enamorada, porque... ponele anoche, por ejemplo. Anoche salí con Carlo. Pero no el hermano de Gino, sino un amigo del hermano del Gino que es amigo de Carlo. Bueno, algo así, pero menos complicado. Digamos que este Carlo era rubio, y con unos ojos claros increíbles. ¿Por qué salí con él? Porque a mi tía Elena, (bueno, tampoco tan tía, sino más bien prima de mi mamá), le pareció que podíamos llevarnos bien, ya que él estudiaba filosofía, (y por cómo lo dijo se nota que para la buena mujer la filosofía y las letras son más o menos lo mismo: un plomazo insoportable)

La cuestión es que anoche salimos. Me llevó a comer pizza, lo cual estaría buenísimo, si no fuera porque la pizza es tan distinta, que casi me costó reconocerla. Al principio igual estuvo todo bien. El tipo parecía simpático, y era re lindo. Después se empezó a delirar, (todo esto en italiano!!!), acerca de la polivalencia del lenguaje según Lacan..., o algo por el estilo. En realidad podría haber estado hablando de su cachorro, que a mí me hubiera dado lo mismo, porque me la pasaba pensando en Juampi. Después de un rato me llevó a ver las estrellas, y ahí, sin que nada pudiera advertírmelo, me enchufó un beso, que... ¡agarrate!

Después, sin esperar mi respuesta, se paró frente a su casa, (un lugar hermoso a orillas del mar), y pretendió que yo subiera, (más bien trepara, porque era un altillo)

Como te imaginarás, lo saqué vendiendo almanaques, (¿cómo te explico?: le súper corté el rostro)

Entonces el tipo no encontró mejor cosa que tratarme con condescendencia, como si yo fuera una pelotuda que llegaba directo de un convento del tercer mundo.

¡Justo a mí!

Después se mandó una conferencia de dos horas acerca de las bondades del sexo libre, tipo década del setenta. ¿Sabés lo peor de todo? Creo, (porque en realidad le entendí la mitad de su discurso), que me recitó las mismas pelotudeces que yo te decía antes de conocer a Juampi, cuando quería dejar de ser virgen. ¿No es patético? Digo, porque el tipo tiene como treinta, y con todo y su filosofía, piensa igualito que una pendeja de diecinueve, recién llegada de un pueblo, y que nunca se enamoró.

¡Hasta yo misma ahora soy más inteligente que eso!

El tanito, aparte de arrogante y creído, parecía bastante determinado a darme clases gratis, y no sólo de filosofía, así que decidí tomar medidas extremas. Me bajé primero, le juré que me parecía que se le había pinchado una goma, (=ponchado un neumático, o como le digan ustedes), por lo que el tipo, medio infartado, porque tenía un convertible que era un autazo, se bajó corriendo, cosa que aproveché para tomar su lugar, y partir a toda máquina. Te dije que manejo desde que era muy chica, y, como a todos en mi familia, me encanta meter pata (=acelerar) Creo que en algunos momentos el pequeño convertible despegó del suelo. ¡Lástima para Carlo!

Bueno, tal parece que ni en Italia las cosas mejoran para mí...

Ah, me olvidaba de la buena noticia...

Aprendí a hacer un postre fantástico. Si lo comés, tenés diez kilos más asegurados, pero te morís de placer.

Como ves, ya me estoy resignando a compensar con la comida, ya que por otro lado seguro que me muero virgen.

Gorda y virgen.

Yo

viernes 22 de agosto de 2008

La historia de Ifi

Saboreando el olivo

Pachi:

Vas a tener que disculpar que ya no te escriba con tanta frecuencia, pero es que este viaje me está enloqueciendo. No paro en todo el día, que aquí es súper corto. A las nueve de la noche están todos guardados. ¡Nada que ver con nosotros, que estamos trabajando o de fiesta, pero siempre de sol a sol!

¿Será por eso que estamos tan locos?

Bueno, acá tampoco son una joyita. Ayer Gino se ofreció a mostrarme la bellísima Costa Azul italiana, rumbo a San Remo, y creí que me moría. ¡Qué forma de manejar! A estos italianos tanto aceite de oliva les licuó las neuronas. ¡No sabés! Con decirte que ni bien puse mis pies otra vez en el suelo, besé la tierra, (no exagero, lo hice de verdad) Gino se reía, porque él siempre se ríe por todo.

¿Te hablé de Gino, no?

Viene a ser un primo décimo quinto, por parte de madre. No te podría decir a qué se dedica, aparte de conquistar mujeres, porque está todo el día subido a su auto, (¡un Audi negro que la rompe!), haciendo rostro, (=careteando, =haciéndose ver)

Lo conocí la primera noche de mi llegada, el día del casamiento de la prima Gina, (acá tampoco son muy creativos con los nombres de pila, y encima se apellidan todos iguales)

La mayoría de las invitadas llevaban unos vestidos súper cursis, a media pierna. Algunos, (¡gracias a Dios!), con mangas abuchonadas, pero muchas, (¡horror!), dejando al descubierto la pésima costumbre de las chicas italianas, (y las no tan chicas), de no depilarse.

Yo, después de lo que había pasado en el casamiento de mi otra prima, me decidí por algo sencillo, pero mío. ¡Nada de cosas prestadas! Me puse una de las minis que había comprado en mi época de linda, con unos zapatos de taco altísimo, (que en mi caso no es mucho decir)

La verdad, se me veía muy distinto que a las otras, y parece que, aunque no me lo propuse, súper llame la atención. Y cuando a los italianos algo les llama la atención, ¡agarrate!, porque son de todo, menos discretos, (y eso que estamos en una elegante región del norte del país. ¡Qué será el sur!)

Varios me susurraron vaya a saber qué a mi paso, (sonaba muy chancho!!!!) Otros, (incluso mucho que se jactaban de ser parientes), aprovecharon para saludarme con gran efusión, (si entendés lo que te digo...) Creo que pocas veces me han tocado tanto, y en forma tan descarada. Decí que mi viejo estaba entretenido con la comida, porque, de lo contrario, aquello hubiera calificado de masacre. Yo misma estuve a punto de bajarle los dientes a más de uno, pero me contuve. En cambio la que no lo hizo fue la “fidanzata” de Gino. Una especie de novia “familiar” según me explicó él. Es decir, una chica que le cae bien a su familia, pero que a él no le mueve ni un pelo. Bueno, yo no sé qué pasó, pero lo que puedo asegurarte es que para cuando me di vuelta, Gino tenía una ensaladera en la cabeza. Parece que el chico me miró de forma más que explícita, y la otra se cabreó, (=chivó, =enojó)

A partir de esa noche Gino y su hermano Carlo se convirtieron en mis guías oficiales.

La verdad son súper divertidos, pero hay que estar esquivándolos, porque tienen más manos que un pulpo. Decí que acá es invierno, y voy vestida hasta con calzoncillos largos, ¡porque si no!

La verdad, no me quejo. Sus locuras me hacen olvidar, al menos durante el día, del Bruto.

¡Lástima que las noches sean tan largas!

Porque lo súper extraño, Pachi.

Encima me contestó re frío el mensaje de texto en que le contaba mi viaje. “Que te diviertas”, me puso. Nada más...

Se nota que ya me olvidó. Que está en otra...

¡En fin! Decidí que mañana me voy a ir a un locutorio, (si es que encuentro alguno), para llamar a Ine. No sé cómo voy a hacer para no parecer desesperada, pero me muero si no averiguo en qué anda Juampi.

¿Te dije que lo súper extraño, no?

Besitos

Mañana si puedo te escribo otra vez.

Yo

martes 19 de agosto de 2008

La historia de Ifi

Noticias de un secuestro

Pachi:

Creo que he sido secuestrada. Es decir, aquí estaba yo, de lo más contenta por perder mi virginidad aérea, llegando a Malpensa, y dispuesta a recorrer la hermosa ciudad de Milán, cuando llegó al aeropuerto una brigada de hombre jóvenes, de mediana edad, y mucho viejo recalcitrante, dispuestos a llevarnos con ellos, a cualquier precio.

Sí, querida Pachi, he sido atrapada por la vorágine de la gentileza de los Rebagliati, familiares segundos y terceros por parte de madre. Me han hecho recorrer tantos kilómetros, engañada. Yo creía que venía hasta aquí para recorrer mundo, y en verdad lo hacía para asistir al gran casamiento gran de mi prima Giussepina, (Pina para los amigos, si es que los tiene, con ese carácter) La boda podría realizarse aquí, en medio de la ciudad, pero no... Es cerca de Génova, pero tampoco allí. Es en... en un pueblo, no muy distinto al mío, pero con más historia. Por ahora la cosa pinta bastante mal. La tía Gina tiene bigotes, y la novia desconoce las bondades de la depilación. El hermano, un poco mayor que yo, por una burla del destino es, en cambio, totalmente rubio y lampiño. Raro, no? De haber sido yo el futuro esposo, lo hubiera preferido a él, porque es el único pasable de esa extraña familia.

De más está decirte que el primo Carlo me presentó, (alardeó de mí), ante un séquito de cinco vagos que decían ser de su amistad, y se pasaban el día circulando en moto. Los chicos me miraban como si yo fuera un auténtico bife de carne ciento por ciento argentina, jugoso y caliente. Por supuesto que eso subió un poco mi alicaída autoestima, (por lo del Bruto, y eso), pero no lo suficiente. Y no digo que alguno (uno) de los chicos (chico) no fuera lindo, que estos tanitos también tienen lo suyo, sino que ahora ya necesito algo más que un poco de pinta (=apariencia)

De los kilos que había perdido en Buenos Aires, olvidate!, acá las pastas son riquísimas, y los helados, la perdición de cualquier gordita de alma como yo.

Bueno, Pachi... Mejor te dejo.

Ah, hoy no me aguanté más, y le mandé un sms al Bruto. Para contarle que había viajado, nada más.

Digo, por si me busca, no te parece?

Besos

Yo

miércoles 13 de agosto de 2008

La historia de Ifi

Adiós Pampa mía

¡Estoy súper feliz, Pachi!

Bueno, todo lo feliz que uno puede ser cuando está muerta por dentro.

Mamá me dio su sorpresa... ¡Y a que no sabés!

¡Nos vamos a Europa!

Papá, mamá y yo.

Sí... Al fin voy a conocer un poco más que esta lata de sardinas.

Al parecer lo tenían planeado desde hacía varios meses, pero no me habían dicho nada para no ilusionarme.

La verdad, estoy re contenta... Porque así voy a poder distraerme de él, Pachi, como me recominedan las chicas del Blog. Esta espera me está matando. De hecho me voy el mismo día que Amanda llega.

Durante toda la noche estuve considerando llamarla a Ine para darle la noticia, pero después desistí. No quiero que Juampi sienta que estoy interfiriendo con él de ninguna manera. La última noche que estuve con él le prometí que no lo haría, y no pienso fallarle.

En cuanto a vos..., te escribiré como pueda.

Y ahora te dejo... Tengo valijas para hacer.

Chau

International Ifigenia

martes 12 de agosto de 2008

La historia de Ifi

Muriendo de aburrimiento

Ay, Pachi...

Te juro que pienso en él, y me muero cada día un poquito más.

Falta poco para que llegue Amanda. Una lástima, porque no puedo dejar de soñarnos al Bruto y a mí, haciendo el amor como esos dos chicos de la película. Descubriéndonos sin fantasmas de experiencias anteriores, despertando nuestros sentidos con cada caricia. Inventando nuevas formas de amar.

Ay, Pachi...

¿Qué posibilidad en un millón había de que los dos llegáramos vírgenes hasta tan viejos? ¿Qué maravillosa posibilidad?

¿No somos el uno para el otro?

Amanda, en cambio...

Amanda me dijo con mucha soltura que tenían una relación abierta. ¿Sería sólo para tenderme una trampa, y que yo me sincerara con ella..., o de verdad no habrá esperado al Bruto? Porque en ese caso...

No sé... La cabeza me da vueltas y vueltas...

Me siento tan adentro del Bruto que no puedo pensar esto como un triángulo, sino como una pareja, a la que le ha ocurrido una catástrofe llamada Amanda.

Ay, Pachi...

No puedo sacarme de la cabeza la imagen de la otra. Es..., ¡es lindísima!

Yo, por otra parte...

¿Por qué Juampi no será feo? Así hubiera sido todo más fácil. De haber sido el hijo de Chucky, de seguro ya se lo hubiera olvidado. ¡Pero no! Es lindo... No, no lindo. Es re, súper, espectacularmente lindo.

Yo, por otra parte...

¿Lo necesitará tanto Amanda, como me pasa a mí?

¿Lo volveré tan loco a Juampi como dice?

¿O será que quiere guardarme como premio consuelo, en caso de que la titular le falle?

Ayer mi vieja amenazó con darme una súper sorpresa.

No sé de qué se trata, pero igual no me importa.

Ya nada va a poder alegrarme nunca en la vida.

Bueno, te dejo... Tengo un partido pendiente con mi sobrino.

Besos

Yo

miércoles 6 de agosto de 2008

La historia de Ifi

Love Story

Hola Pachi:

Ahora sí te escribo con relativa comodidad. Digo relativa, porque si bien tecleo en mi propia máquina, en la soledad de mi cuarto, (buah!, mi nuevo cuarto, porque, como te dije, al anterior ya le dieron otro destino), bajo el amparo de la noche, sé que mi vieja anda por ahí, rondando, preocupada por la mala cara que traje de Buenos Aires, y esta amargura que me brota por los poros. Así que en cuanto ella aparezca la corto, porque se muere por saber, y en especial está obsesionado con que le hable del Bruto.

¡Justo!

¿En qué parte había quedado?

Ah, ya sé... Cuando Juampi me confesó que lo volvía loco

¡No sabés cómo me lo dijo!

¡Guau!

Fue raro sentirse deseada así por un hombre.

¡Te juro! Me empezaron a latir partes de mi misma que ni siquiera sabía que existían. Y me sentía..., ¿cómo te diré?..., entregada, dispuesta.

Por primera vez pude entender a esas pibas que hacen cualquier locura por amor

Porque aquello era una verdadera locura, y de haber estado yo más cuerda, hubiera dado marcha atrás antes de que las cosas llegaran más lejos. Pero vos viste cómo soy. Tardo un millón de años en mandarme, pero una vez que lo hago...

Y tan loca estaba, que le respondí: “Vos también me volvés loca”

Y ahí todo se puso más raro todavía.

“No me digas eso, pendeja”, me suplicó. Y cuando te digo que me suplicó, no lo digo porque quede lindo, sino porque de verdad lo hizo. “No podés hacerme esto, pendeja... No tenés derecho”, repetía.

Y ahí, como pude, le expliqué mis razones. Ya sé, ni vos debés entenderme. Ni las chicas del Blog lo hacen. Pero yo te juro que sólo quería que, ya que iba a hacer el amor una sola vez en mi vida, (después de la otra noche ni muerta dejo que un extraño me toque), quería que esa sola vez fuera memorable.

Nadie me entiende, porque nadie sabe lo profundo que es lo que siento por Juampi... Ni siquiera Juampi...

Porque enseguida trató de convencerme. De explicarme que así no le servía a nadie. Que el único amor placentero era el que era para siempre, y no por una noche. Que él sentía por mí cosas muy importantes y profundas...

(sí, me dijo eso y todavía estoy viva)

... pero que con Amanda tenía un compromiso ya asumido, y que todo era demasiado confuso como para apurarse y hacer algo que pudiera lastimarnos a todos.

Hasta allí sus buenos propósitos...

Pero después me miró dos veces, y tanta sabiduría dio paso a la locura. Su locura.

¡Ay, Pachi! ¡Vos no sabés cómo empezó a besarme!

No hacía más que decirme que yo lo volvía loco, y que se moría de deseo por mí...

¡Qué besos! ¡Qué caricias, Pachi! ¡Era increíble!

Menos mal que estábamos en un bar, porque si no...

Cuando ya estaba más mareada que en una calesita, y a punto de estallar, él se frenó en seco, se puso de pie de un salto, y sin decirme nada se fue para el baño más cercano.

Para cuando volvió parecía otra persona. Era como si hubiera sumergido la cabeza en agua fría, de tan mojado que estaba. Y fue cuestión de segundos para que de nuevo estuviera sentada frente al Juampi reflexivo que hablaba del deber y de Amanda.

Yo, en cambio, no me había calmado ni un poco. ¡Todo lo contrario! Lo que fuera, quería que ocurriera esa noche. Sentía que lo necesitaba como nunca había necesitado antes a un hombre. Estaba...

Estaba loca.

Él intentó disuadirme una vez más, pero ahí medio me ofendí... ¿Cómo? ¿Lo hacía con cualquiera, y tenía tantos reparos en hacerlo conmigo?

Por supuesto, se lo eché en cara. Pero la respuesta que me dio me dejó temblando.

“¿Y quién te dijo que lo hago con cualquiera?”, protestó.

Te juro que me quedé muda.

Por un momento temí que Amanda no sólo hubiera sido su primera novia, sino su única mujer, y me agarraron unos estúpidos celos retroactivos que me convulsionaron el alma. El fantasma de mi rival se agigantaba a cada paso. No sólo era hermosa, sino que además había sido una amante tan perfecta como para que Juampi no necesitara otra.

Y entonces, en menos de un minuto, corrió toda una película en mi interior. Una vieja película que había visto cuando era chiquita. Una en que dos chicos perdidos en una isla descubrían el sexo de manera natural, sin inhibiciones ni miedos... ¿La viste?

Seguro que muy distinto a mi inexperiencia torpe y prejuiciosa.

“¿En qué pensás?”, me preguntó Juampi. Pero yo seguí muda, de pura bronca y envidia.

Y ahí empezó a hablarme re bien del sexo como símbolo de un amor más profundo, y del cuerpo como algo que había que preservar. Me contó de las drogas, (fue culpa de ella, ¿viste? Aunque no lo dijo, sé que fue culpa de ella), y del accidente. Al parecer esa experiencia le había cambiado la vida, acercándolo a Dios.

Me habló tan bien, y tan dulce, que de haberme pedido que yo fuera su Santa Clara, para él volverse San Francisco, hubiera aceptado sin dudar.

¿Cómo logra Juampi cambiarme así la cabeza?

Es decir..., yo la re quiero a Ine, o a las chicas del Blog, o a mi vieja, pero... basta que Juampi lo diga, para que las cosas me peguen diferente, no importa cuántas veces las haya escuchado antes.

Me habló tan bien, tan sensato, tan amoroso, tan..., que de repente tuve una inspiración, (o más bien un deseo), y le pregunté... No, no se lo pregunté. Creo que lo afirmé:

“Entonces vos también sos virgen”

Ni bien lo dije me sonó raro. Después de todo, ¿qué tipo es virgen a los veintitrés años, no te parece?

¡Cómo puedo ser tan mala para juzgar a la gente, Pachi!

¡Cómo no me di cuenta antes que mi Bruto, al que creía un conquistador cruel, era apenas un cordero tierno!

¿Y sabés lo más raro, Pachi?

Que entonces todo me cerró.

El motivo para que yo llegara virgen hasta los diecinueve. ¿Te das cuenta, Pachi? Siempre lo estuve esperando. Y la virginidad ya no me parece una vergüenza, sino un gesto interior, anterior a la entrega honesta. Lo malo no es no acostarse con alguien, sino hacerlo con cualquiera.

Ya sé que las chicas del Blog me lo dijeron una y mil veces, pero recién ahora me doy cuenta de que el sexo sin amor no sirve para nada.

Es decir, siempre lo dije, pero recién lo entendí esa noche con Juampi.

Y así como siempre me había parecido patética mi virginidad, lo creas o no, me enorgullecí de la de él, como si me perteneciera.

Pero, ¿sabés lo malo, Pachi?, no me pertenece.

Según me contó, con Amanda habían jurado reservar esa experiencia tan importante para la vuelta.

¡La vuelta, Pachi!...

¡Me quiero morir!!!!!!!!!!!!!!!

Después me confesó que yo le había gustado desde el primer día, cuando era gordita, mal vestida y con anteojos, y que más de una vez me había espantado al Empanada, que suspiraba a mi paso, de puro celos. Pero que sólo al conocerme mejor se había enamorado...

Te juro que dijo “enamorado”. Pero en seguida se corrigió, y empezó a hablar de Amanda.

Hablamos toda la noche, y después fue él quién me llevó a la estación de micros, a la mañana siguiente. Cuando te escribí, acababa de irse, a mi pedido, porque cada minuto que pasaba se me hacía más difícil.

¡Me quiero morir, Pachi!

¿Qué me espera ahora?

En fin...

Si mañana no te escribo, temé lo peor.

O me suicidé, o le conté toda la historia a mi madre, que para el caso es más o menos lo mismo.

¡Hasta mañana!

Yo

lunes 4 de agosto de 2008

La historia de Ifi

A un micro de distancia

Pachi:

El micro está a punto de salir, y yo aquí, tecleando esto, tan confundida.

Después de lo que ocurrió ayer no he vuelto a ser la misma.

Ay!!!!!!!!!!!!!!!

Es que el Bruto a mí me puede, en todos los sentidos, y ahora, después de lo que pasó anoche, lo siento más adentro de mí que nunca.

Y ahora sí que ya no sospecho, sino que sé, que él y no otro, es el único hombre que voy a poder amar en mi vida.

Lo de anoche fue tan increíble, tan profundo, tan...

Lo recontra amo, Pachi. Y después de lo de anoche, más que nunca.

Bueno, mejor que empiece rápido, porque estoy en la estación, y en cualquier momento tengo que cortarla.

Anoche, como te conté, quedamos en encontrarnos.

Ni bien nos vimos fue todo un lío, porque yo le quise estampar un beso en la boca, mientras que él buscó con desesperación mi mejilla. Quedó algo raro, a mitad de camino de nuestros verdaderos sentimientos.

Después buscamos un bar, y ni bien nos sentamos, él arrancó como si fuera un tren. Me contó, casi sin respirar, que con el padre ya habían movido contactos dentro de la nueva administración de la municipalidad. Que habían averiguado que Aurelio había tenido problemas en trabajos anteriores, pero que siempre encontraba un salvador mágico que lo derivaba a un nuevo puesto. Que después había hablado con el camionero y la camionera, que gracias a mis buenos oficios de nuevo estaban juntos, y que los dos parecían más que dispuestos a atestiguar en contra de mi jefe malvado. Que...

No sé. Te juro que en un minuto planteó más de mil jugadas y recursos, y creo que hasta mencionó a la Suprema Corte de Justicia. Todo por un empleo de medio tiempo, y el sueldo más bajo de la escala.

Lo que me quedó muy en claro fue que el pobre estaba temblando, y todo ese discurso se lo había largado mirando al piso. Sólo al final, cuando le pregunté si ya había acabado con lo de Aurelio, levantó la mirada, y me dijo:

“Me volvés loco, pendeja”

Lo dijo medio como un reto, ¿entendés? Como si estuviera enojado por algo que yo le hubiera hecho.

Y después de eso nos quedamos ahí, como dos boludos, mirándonos sin hablar.

Y entonces la que tomó la posta del tren fui yo, y también empecé a hablar de un tirón y sin mirarlo, (¡porque cuando a mí se me pone algo en la cabeza!!!!!!!!!) Y le dije que todo bien con Amanda, y que yo respetaba algo tan profundo. Y que entendía con mi cabeza que ella lo necesitaba. Pero que mi corazón decía algo distinto, y sólo sabía lo que necesitaba yo. Y que Amanda me había contado que ellos tenían una relación abierta. Y que yo me había hecho el buen propósito este año de dejar de ser una nena. Y que a él le constaba que había salido con varios, pero que a ninguno le confiaba. Y que él, en cambio, él me parecía un buen tipo, y que siempre se había comportado bien conmigo. Y que yo sabía que en él podía confiar, y...

No sé cuántas pelotudeces dije en menos de un segundo. Pero se ve que no fui nada clara, porque Juampi me interrumpió, me tomó de las manos, me miró a los ojos, y me dijo:

“No entiendo... ¿Vos que querés de mí?”

Y entonces, ahí mismo, y como si se tratara de pedirle prestado algo, le dije:

“Quiero que seas mi primer hombre. Quiero que esta noche, justo antes de irme, me hagas el amor”

Te juro!!!!!!!!!!! No sé de dónde saqué el valor para decir algo semejante. Ahora lo pienso y me da vergüenza, pero es que Juampi me puede, y el sólo saber que iba a perderlo me estaba volviendo loca.

Ay!!!!!!!!! Están llamando para el micro.

Esperá que te cuente al menos esto: lo que él me contestó. Porque no tenés ni idea cómo me lo dijo. De los ojos le salían chispas, y sus manos apretaban tanto las mías, que parecía que las iba a romper...

Me dijo:

“Me volvés loco, pendeja”

Pero esta vez no había ni una pizca de reto en la forma en que lo hizo, sino un millón de ganas inconfesadas. Me lo dijo de una forma, que me hizo estremecer. Me lo dijo como un hombre le dice a una mujer que se muere de deseo por ella...

Ay, se me va el micro.

La sigo mañana.

Yo

viernes 1 de agosto de 2008

La historia de Ifi

No tiene nombre

Disculpá Pachi. Sé que te dije que no te iba a volver a escribir hasta que me subiera el micro, pero faltan dos horas para mi encuentro con el Bruto, y necesito contarle a alguien lo que decidí.

A la tarde vino José Luis con la camionera. Es obvio que ella lo ama al marido, y no se puede ir contra eso. Porque a un hombre que amás le podés perdonar todo, ¿no te parece?

Es idiota pretender destruir un sentimiento tan fuerte. Yo sé que está lo del deber, las convicciones, y todo eso. Pero los sentimientos son como son.

Mirá al Empanada, por ejemplo. El pobre chico se ha rendido ante la evidencia de que Ine no lo ama. Pero eso no significa que se haga un moño con lo que siente, o que lo niegue en brazos de otra. No se puede mentir el amor, ¿no opinás lo mismo?

Porque hay cosas que...

Ay, Pachi... No puedo engañarte más. Lo estuve pensando, y lo estuve repensando.

Te pido, por favor, que leas esto que sigue con el corazón, sin juzgarme, sintiendo lo que yo siento...

Esta noche, Pachi..., esta noche...

Esta noche le voy a pedir a Juampi que me haga el amor.

Ya sé que está mal. Muy mal. Pero la misma Amanda me dijo que tenían una pareja abierta, y yo..., y yo necesito saber qué es el amor al lado de alguien que ame, aunque sea la primera y la última vez que esté entre sus brazos.

Después voy a irme a mi pueblo, y trataré de olvidarlo.

Pero esta noche, Pachi..., esta noche...

Esta noche quiero ser feliz.

No me juzgues mal.

Chau