jueves, 19 de noviembre de 2015

Una mina bien turrita



Una mina bien turrita


Querida RC:
Voy a ser breve, porque tengo la sensación de que Vanina me está espiando. El otro día la vi con mi laptop. Claro que se excusó diciendo que era el único ordenador de la casa. Pero ayer tenía mi móvil en la mano. Según ella sólo lo había levantado para limpiar la mesa, pero yo no le creo nada.
Y esa es otra… ¿Por qué tiene que estar limpiando todo el tiempo? ¿Por qué tiene que jugar al ama de casa ideal, si cuando vivía junto a Guille era tan sucia como yo?
Aquí en mi patria decimos que cuando una mujer es así, es “una mina bien turrita” Porque “turrita es… esa que te hace quedar mal por puro gusto. O la que te saca el novio con la excusa de que él no era feliz, pobrecito. O la que se acuesta con el chico que le gusta a la mejor amiga. O la que cuando tú le dices que en tu casa una de las dos sobra, te contesta como hizo Vanina: “Te entiendo completamente. Y por supuesto la que sobro soy yo. No fue mi intención molestarte. Y de no haber estado mi vida en peligro, jamás me hubiera atrevido a invadir tu intimidad. Pero no te preocupes. Ya mismo me contacto con mi madre para ir a su casa. Después de todo ya pasaron cuatro días, y quizás ahora no sea tan peligroso”
A ver, querida Repara, no hace falta leer entre líneas para entender el subtexto. ¡Y todavía peor fue la forma en que lo dijo! Yo le había gritado como una loca, y ella, de puro turrita, me respondió como un “bambi” frente a los fusiles de los cazadores.
“Quizás ahora no sea taaan peligroso”, sonaba a: “Estoy dispuesta a inmolarme en aras de tu felicidad egoísta”
Y entonces, al escucharla, de repente me di cuenta cómo habían funcionado las cosas entre Guille y ella durante la convivencia. Presencié la forma descarada en que Vanina podía manipularlo. Porque Guille es así. Un dulce que no soporta la debilidad de una mujer. Con la madre es igualito. Ella llora un poco y…
¿Te das cuenta por qué soy la mujer perfecta para mi novio? Yo no histeriqueo. Voy de frente. Nada de llantos estúpidos ni palabras a medias.
Y por eso cuando la muy perra me dio la razón, esperando conmoverme y lograr un indulto de última hora, yo, por el contrario, me limité a escucharla como quien oye llover.
¡Turradas a mí! ¡Vamos!
Por supuesto Guille se súper enojó conmigo. Y ahí casi se me escapa de nuevo el “ella o yo”, pero pude frenarme a tiempo. ¡Ni muerta le daba la chance de elegir!
Por el contrario, con la mayor calma que pude le expliqué que yo estaba en una situación muy incómoda. Que él hubiera reaccionado igual o peor de tratarse de un novio mío. Y entonces sí que le cerré la boca, porque Guille cuando quiere es muy celoso.
A diferencia de lo que ocurre con un GPS cuando más lo necesitas, la muy cerda de Vanina recalculó en un segundo. Entonces me pidió que llamara a casa de su madre desde mi móvil y que dijera “Elvira”, y luego cortara. Explicó que esa era la palabra clave para que su madre supiera que necesitaba hablarle, y así la buena mujer encontraría un sitio seguro para que pudieran comunicarse.
Te juro que me sentí como una súper agente 99 del subdesarrollo.
Guille, en cambio, volvió a mirarla con la misma cara de súper héroe que había servido para sacarme de quicio en un principio.
¿Qué crees? ¿Estoy manejando bien la situación?... ¿Qué es más peligroso: dejar que la intimidad siga creciendo entre esos dos, o quedar como la desalmada de la historia?
¡Por favor!
¡Necesito tu consejo con urgencia!
Yo, tu sistemática.

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